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La historia de las ranas Romeo y Julieta continúa: tuvieron su primera cita

Se pensaba que era el último de su especie, la rana acuática                de Sehuencas, hasta que encontraron a una hembra

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10 de abril de 2019 a las 05:00

Por Joanna Klein - New York Times News Service.

En un inicio la historia de Romeo, la última rana acuática macho de Sehuencas, parecía ser una tragedia ecológica: vivía en un acuario donde estaba destinado a ser soltero y con su fallecimiento acabaría su especie.

Luego llegó Julieta.

Los biólogos la encontraron saltando desde una cascada en Bolivia y la llevaron a conocer a su Romeo, en el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny de ese país sudamericano, para ver si podía ser amor a primera vista.

Este amor no fue fatídico, como el de los personajes que les dan nombre. La primera cita fue un éxito y, si resulta productivo su apareamiento, sería una esperanza para toda la especie y para la conservación de otros anfibios amenazados por la destrucción de su hábitat, la llegada de especies invasoras, la polución, el cambio climático y la enfermedad quitridiomicosis, causada por un hongo que ha devastado casi por completo a varios de estos animales.

“Esta primera cita es un capítulo importante en lo que esperamos sea una larga historia con un futuro feliz para la rana acuática de Sehuencas”, dijo Robin Moore, director de Comunicaciones para Global Wildlife Conservation y fotógrafo que le ha dado seguimiento el caso de Romeo y de otras ranas bajo amenaza.

Romeo y Julieta tuvieron su primer encuentro en marzo, después de que las revisaran para asegurarse de que ninguna tenía la enfermedad micótica que podrían contagiarse entre sí.

El 1° de marzo las dos ranas pasaron unos minutos presentándose, en un tanque de agua pequeño en el museo. Esa cita fue tan exitosa que los anfibios han estado viviendo juntos en el acuario de Romeo desde entonces.

En ese hábitat han estado más cómodos que en el tanque del museo. En cuanto Julieta se mudó ahí, Romeo empezó a cantar. Sorprendió a los investigadores que temían que la rana hubiera dejado de croar para aparearse porque era demasiado viejo para la reproducción. Pero el que haya cantado significa que está listo para criar.

Para el apareamiento las ranas adoptan una posición llamada amplexus: el macho se pega a la hembra hasta que pueda fertilizar los huevos que ella está poniendo. En ese tiempo el macho no suele ni siquiera comer –ya sea por semanas o meses– hasta que logre poner los espermatozoides.

Romeo no ha estado comiendo sus acostumbradas lombrices y está intentando tener el mejor amplexus posible, según Teresa Camacho Badani, herpetóloga del museo que encontró a Julieta. Sin embargo, “necesita más práctica” después de una década de soledad.

Cuando Romeo abrazó a Julieta hace poco hizo una vocalización nueva que quienes supervisaban a la rana no habían escuchado antes, al mismo tiempo que movió sus patas. Los investigadores comentaron que nunca habían observado a una rana acuática extender así los dedos; conjeturan que sería una señal para impresionar a la pareja o defenderse contra la competencia.

Los investigadores esperan aprender si estas conductas son únicas de Romeo y Julieta o comunes a la especie al observar a otras cuatro ranas acuáticas que capturaron (dos machos y dos hembras). Los científicos esperan que a medida que averigüen más sobre la historia natural de la especie Sehuenca puedan encontrar a más ranas para entender y así preservar su hábitat.

Mientras, Simon Clulow, ecologista de la Universidad Macquarie en Australia, estará pendiente del esperma de Romeo como un método contra la extinción (no es posible aún congelar los óvulos de ranas) o de la posibilidad de fertilización artificial. “Hemos observado tantas ranas en el mundo que saltan fuera de la existencia”, dijo Clulow.

“Si podemos prevenir que una especie más de ranas desaparezca sería muy emocionante”.

Por ahora, la pareja sigue atrayendo la atención hasta de quienes no están versados en la posible extinción de los anfibios. Camacho Badani dijo que les han llegado cartas de admiración a Romeo y Julieta y que algunos incluso las han visitado para tomarse fotos. “Queremos mostrarles el lado más divertido, pero estamos haciendo un trabajo muy serio para intentar salvar a la especie”, comentó la herpetóloga.
Quienes tengan curiosidad siempre pueden ver cómo sigue el romance cada miércoles en la página de Facebook de Global Wildlife Conservation. 

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