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La historia detrás de las denuncias de maltrato de la directora del Solís y cómo la IMM busca bajar la tensión

Cincuenta y cuatro funcionarios del teatro firmaron una carta en la que manifiestan "un sentimiento generalizado de malestar y desconfianza" originado por las acciones de la directora

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15 de agosto de 2018 a las 05:00

El 16 de julio dos funcionarios del Teatro Solís llegaron –con una cita agendada previamente– a la Intendencia de Montevideo. Subieron un piso y medio e ingresaron en la oficina de Salud y Seguridad Ocupacional. Allí, frente a una asistente social y una psicóloga, leyeron en voz alta una carta que empezaba con las siguientes líneas: "En el marco de un sentimiento generalizado de malestar y desconfianza, entendiendo que es originado por el accionar reiterado e intencionado de la directora actual del Teatro Solís hacía funcionarios/as subordinados/as (con especial hostilidad hacia mujeres y funcionarios/as subordinados/as más nuevos) los y las trabajadoras del teatro Solís abajo firmantes elevamos el siguiente pedido de ayuda con carácter urgente a Salud Ocupacional de la IMM".

El texto, firmado por 54 de los 80 funcionarios del teatro, que difundió Búsqueda y al que accedió El Observador enumera –a través de 12 puntos– una serie de situaciones que los trabajadores aseguran que viven desde que Daniela Bouret es la directora del Solís. Entre ellas están el "maltrato psicológico y hostigamiento laboral", "denostación pública de funcionarios (...) provocando desprestigio personal y/o profesional en base a rumores", "persecución de personal no 'alineado' a sus ideas", "acoso maternal directo e indirecto".

Cinco de los firmantes, que prefirieron preservar su identidad, dijeron a El Observador que los inconvenientes mencionados en la carta "no son de ahora", que el "ambiente no está bien desde hace años" y que a muchos "les cuesta trabajar de esa forma". Según los consultados, algunas de las situaciones que se vivieron estos años por parte de la directora del teatro son: no permitirle almorzar a una funcionaria que estaba trabajando medio horario después de su licencia maternal, enviar mensajes de WhatsApp a la medianoche del domingo con pedidos laborales, decirle a una empleada "vos no estás para pensar".

Una respuesta

El jueves 9 en la nota del semanario Búsqueda, Bouret declara: "Esa carta surgió en el mismo momento en que el teatro comenzó a descontar de su salario a los funcionarios que no cumplen con sus contratos laborales". Esa tarde, a través de su cuenta de Twitter (@functsolis1), los funcionarios del Solís que firmaron la carta emitieron un comunicado en el que expresaban que las declaraciones de Bouret no eran ciertas. "No es de extrañar para nosotros la confusión que la directora tiene (o quiere instalar) cuando pretende desviar el problema enfocado exclusivamente en su proceder y la frustración que su dirección ha generado en el personal del Teatro Solís", expresaron.

Al ser consultada por El Observador, Bouret expresó que confía en el proceder de la intendencia y que si se debe corregir algo lo hará. "Hay pequeños conflictos y diferencias que se van a superar", dijo. El lunes 13, consultada nuevamente por El Observador, prefirió no hacer declaraciones.

Más de 10 años en el teatro

El vínculo de Daniela Bouret con el Solís tiene más de una década. A principios de 2004, cuando la reapertura del teatro era inminente, fue nombrada directora de Desarrollo Institucional. La historiadora e investigadora era una de las manos derechas de Gerardo Grieco, responsable de la dirección del teatro en aquel entonces. La otra era el director técnico, Ricardo Mazzarelli.

Bouret trabajó dentro de las sólidas paredes del edificio patrimonial hasta 2011, cuando dejó su cargo y se trasladó al servicio de Turismo de la Intendencia de Montevideo. Casi tres años después –tras la renuncia de Grieco, que asumió como director del Auditorio del Sodre, los dos meses de dirección interina de Andrea Fantoni, varias semanas sin nadie al frente del teatro y el nombramiento de Walter "Cacho" Bagnasco como director provisional–, la Intendencia de Montevideo llamó a concurso de oposición y méritos para el cargo de director del Teatro Solís.

Los cuatro finalistas fueron Jorge Navratil (actual director de División Promoción Cultural), la directora teatral Mariana Wainstein, Gustavo Zidán (actual director de la Sala Verdi y el Centro Cultural Goes) y Bouret. En una resolución de mayo de 2014, la IMM comunicó que Bouret había sido la elegida. En mayo de este año se volvió a renovar su contrato hasta 2020.

Desde su ingreso como directora hasta principios de 2018, 17 personas de las áreas comunicación, gestión de espectáculos, asistencia de dirección, educación, mantenimiento, atención al público y técnica dejaron sus puestos en el teatro, informaron los funcionarios en el comunicado que difundieron en Twitter. Cuando fueron consultados por El Observador, tres de ellos –que prefirieron mantener su anonimato– declararon que la decisión estaba estrechamente vinculada a Bouret.

Mazzarelli –responsable de la dirección técnica y desvinculado del teatro desde 2012– en diálogo con El Observador dijo que mientras Bouret estuvo al frente de Desarrollo Institucional "los reclamos eran continuos". "No me llama nada la atención esta situación de ahora. Cuando yo estaba tuvimos varias conversaciones porque había conflictos y era muy difícil trabajar con ella. Siempre le decía: 'Tú no estás aquí por el proyecto del teatro, estás aquí por tu proyecto personal'. Cuando se fue (en 2011), el ambiente cambió mucho", declaró.

El camino de la Intendencia

Cuando los dos funcionarios del Solís fueron a Salud Ocupacional –división de la que depende Salud Vincular– se les informó que se iba a estudiar el caso y que a partir de allí se iba a decidir el camino.
Ramiro Pallares, actual director de Cultura de la IMM, explicó: "Nosotros fuimos informados de que había llegado esa situación a Salud Vincular. Solamente fuimos notificados y nos dijeron que el servicio estaba cumpliendo los procedimientos establecidos para este tipo de situaciones. Lo que corresponde es esperar a que se haga todo el procedimiento con toda la confidencialidad del caso".

Días después, según varias de las fuentes consultadas, en una reunión de coordinación del Solís, Bouret le aseguró a uno de los funcionarios que sabía que había presentado la carta en la IMM. El funcionario, entonces, llamó a Salud Vincular para dar cuenta de la situación. La llamada derivó en una segunda reunión en la IMM. Esta vez asistieron 5 de los 54 funcionarios firmantes. Según uno de los asistentes, la comunicación de los integrantes de la unidad fue que iban a aconsejar que la carta pasara a Jurídica, al no tener un protocolo determinado para estos casos.

El expediente (número 2018-5130-98-000083), tras haber pasado por Gestión Humana, ahora se encuentra en Administración de Personal. Luis Muniz, responsable del área, consultado sobre los pasos a seguir dijo que "no es común" que se encuentren un planteo como el que hizo "esta cantidad de funcionarios".

"Lo que nos compete a nosotros es tratar de encontrar las herramientas para bajar los niveles de tensión. En tanto, hay otro aspecto que es mas bien jurídico que tiene que ver con un planteo formal firmado por un conjunto de funcionarios que dice: 'Esta situación no responde a la política de la administración'. Entonces jurídicamente se ve qué está pasando acá a nivel de normativa, que los funcionarios están planteando esto. Hay que trabajar dos cosas: por un lado, los aspectos normativos; y, por otro, lo que hace a la percepción de un clima laboral inadecuado por parte de los funcionarios", explicó Muniz. Señaló que parte de su equipo se comunicó con algunos de los funcionarios del Solís para empezar a trabajar "con talleres o entrevistas" en la mejora del clima laboral.
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