La hora de la ganadería
Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Es posible duplicar la producción ganadera del país a través de un plan de mejoramiento de pasturas e incrementar el saldo exportable en más de 100% y dar respuesta a la creciente demanda exportadora del sector cárnico. Se trata de productores que hacen ganadería extensiva y que están usando la denominada tecnología mejorada.
Esta conclusión no es nuestra. Es de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC), a través de un convenio con la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea), cuyos resultados fueron presentados el jueves 1° de julio de 2004 en el NH Columbia.
La difusión de ese trabajo cumplió esta semana nueve años. Para realizarlo se conectaron las bases de datos de INAC, Fucrea, el Ministerio de Ganadería, la Dirección de Meteorología, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Facultad de Agronomía.
El trabajo reflejó la importancia de los mejoramientos extensivos y la caída del campo natural de 83% a 60%, en una ganadería en 15 millones de hectáreas.
El aumento de las pasturas permitiría pasar de un stock vacuno de 11 millones a 14 millones de cabezas, en tanto la faena vacuna, que en el período 1996 a 2000 había sido de 1,9 millones de cabezas, pasaría a 3,8 millones de bovinos, duplicando así el indicador.
Finalmente, el trabajo concluyó que la producción de carne pasaría de 63 kilos por hectárea a 113 kilos por hectárea, al tiempo que la producción por animal aumentaría de 84 kilos a 119 kilos.
De esa forma, el incremento de la producción de carne que alcanzaría Uruguay mediante este plan crecería 80%, por tener más cabezas de ganado y por mejorar 15% la dotación.
Volvamos a los tiempos que corren. Si algo bueno tuvo la actividad de Agro en Foco desarrollada la semana pasada en INIA Tacuarembó, además de la hospitalidad de los dueños de casa, fue que permitió una puesta a punto del momento ganadero. Una reseña del debate e intercambio la tienen los lectores en las páginas 4 y 5.
La ganadería uruguaya se encuentra a las puertas de un momento histórico: la próxima primavera finalmente nacerán tres millones de terneros. Y fue Bernardo Andregnette, uno de los técnicos que elaboró el estudio en 2004 en representación de Fucrea, quien hizo la pregunta: “¿Quién mandó el estudio a los cajones?”. Sin nombrarlo, se refería al trabajo de nueve años atrás.
Fue una forma de decir: la tecnología está. Hay que usarla y no dar más vueltas. Al ministro Aguerre le gusta decir que hay que leer a Rovira, que está todo escrito.
Igualmente grave fue la intervención en Agro en Foco del director del Programa de Carne y Lana de INIA, Fabio Montossi, quien también tiene en sus archivos la fórmula mágica de la ganadería.
El cuestionamiento –o advertencia– de Montossi en esta ocasión fue del mismo calibre: no nos vendamos el espejito, dijo. Los tres millones de terneros llegan de la mano de la naturaleza, pero no nos preparamos, agregó.
Hay que poner las barbas en remojo para el próximo invierno. Hay tecnología, pero hay que prepararse, fue el mensaje.
En el debate en Agro en Foco, el presidente de la Federación Rural, Carlos María Uriarte, aceptó el reto y, entre otros conceptos que manejó, hizo hincapié en llamar la atención que se precisará financiamiento para que los tres millones de terneros se consoliden como un salto cualitativo de la ganadería uruguaya y no se vuelva atrás.
A todas luces se ve que es la hora de la ganadería. Hay que aprovecharla.