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Contra casi todos los pronósticos de los analistas privados, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central (BCU) resolvió, en su reunión del jueves, elevar la tasa de referencia de 8% a 8,75% .

La decisión fue una firme señal de las autoridades de que la inflación retoma la prioridad de la política monetaria, en particular, en un cierre de año que se caracterizó por el crecimiento acelerado de los precios.

En los 12 meses cerrados en noviembre, el Índice de Precios al Consumo (IPC) exhibió un incremento de 8,4%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El alza de la tasa de referencia supondrá, según la teoría, un encarecimiento del crédito, lo que frenará la demanda doméstica y así se quitará presión a los precios.

Además del canal crediticio, un mayor rendimiento de los títulos emitidos por el BCU –cuyas tasas están asociadas a la tasa de referencia– genera incentivos a los inversores para deshacer posiciones en dólares de forma de volcarse a los activos en moneda local. De esa manera, aumenta la oferta de divisas y su precio se reduce, lo que abarata la canasta básica de consumo. Por tanto, se espera que hoy el billete verde opere a la baja. En contrapartida el país perderá competitividad.

El tercer canal de transmisión es a través de las expectativas, ya que una suba de la tasa de referencia representa una señal en favor de la credibilidad de los objetivos de inflación (4%-6%) trazados por las autoridades.

El Copom observó “que la tasa de inflación se ha acelerado y que las expectativas en los plazos relevantes se mantienen notoriamente por encima del rango objetivo, enfatizando la percepción que la estabilidad de precios constituye la principal preocupación en el contexto macroeconómico actual”, señaló el comunicado divulgado tras la cuarta y última sesión de 2011.

De ese modo, la línea de conducción monetaria vuelve a centrarse en la lucha contra la inflación como ocurrió a lo largo del año, salvo a partir de la anterior reunión del Copom en setiembre, cuando se mantuvo la tasa. Esa decisión se debió, entonces, a una mayor preocupación por la competitividad del país, dado el agravamiento de la incertidumbre internacional y los temores de un impacto negativo sobre la economía uruguaya.

La decisión tomada ayer ratificó la tendencia ascendente que mostró la tasa de referencia a lo largo del año y la mayor variación desde marzo, cuando subió de 6,5% a 7,5%.

El Comité de Coordinación Macroeconómica, compuesto por el BCU y el Ministerio de Economía (MEF) y que se reúnen antes de la sesión del Copom, continuó visualizando un contexto de “incertidumbre y volatilidad” en el mundo desarrollado. En ese sentido, se entiende que “el componente inflacionario en la economía global en el mediano plazo parece ser, entonces, difícil de soslayar”.

El comunicado hizo referencia además a las exitosas operaciones de deuda efectuadas por el MEF, que permitieron reducir la dolarización y el perfil de vencimientos de la obligaciones públicas. También afirmó que “la menor expansión prevista para los principales países emergentes no parecer determinar una caída de los precios internacionales relevantes para nuestro país”.

El texto oficial agrega que en el plano interno “el contexto macroeconómico vuelve a caracterizarse por elevadas tasas de crecimiento y un alto grado de utilización de los recursos productivos. Tanto las ventas externas como la inversión productiva y el consumo privado han operado como motores de ese proceso”.

En ese sentido, se subraya que “la inflación debe reposicionarse como la principal preocupación en el balance de riesgos de la economía uruguaya”.

El comunicado expresó además que “aún en el caso en que el contexto internacional impacte negativamente sobre la evolución productiva doméstica, es menester enfrentar esa eventualidad con guarismos inflacionarios menores”.

Finalmente, el fundamento de las autoridades para aumentar la tasa de referencia mencionó la importancia de mejorar la competitividad y pone a la prudencia y la responsabilidad como los ejes de las políticas públicas.

Para Alfonso Capurro, analista de CPA/Ferrere, la decisión tomada por el Copom marcó “un compromiso más fuerte con la inflación, pero que probablemente derive en mayores problemas de competitividad”.

Marcelo Sibile, de KPMG, dijo a El Observador que el aumento de la tasa de referencia implica que las autoridades vieron riesgos de credibilidad por una inflación fuera de rango durante buena parte del año”.

Por su parte, Pablo Rosselli, de Deloitte, indicó que la decisión marca que “la tasa tiene un claro comportamiento procíclico, a evolucionar en igual sentido al crecimiento de la actividad”.
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