ver más

La sinapsis es el impulso nervioso que conecta dos neuronas; y la “sinapsis social colectiva invisible” es una interacción personal que, aunque suene reduccionista, es la que está terminando de definir la cantidad y el color de los votos que los uruguayos meterán en las urnas en las elecciones internas del ya próximo 1° de junio.

El uso de ese término, el de “sinapsis social colectiva invisible”, le pertenece al politólogo y responsable de la empresa Equipos, Ignacio Zuasnábar y, en palabras más sencillas, describe las conversaciones que a pocos días de una elección ocurren entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo, clientes y comerciantes, pasajeros y taxistas.

Aunque seguramente hace ya bastante tiempo que cada cual ha definido su simpatía por uno u otro político, el inicio de la propaganda en los grandes medios de comunicación es la que le avisa a la gente que las elecciones están a la vuelta de la esquina y le da material para la charla.

Los conocedores de estos asuntos aseguran que es muy difícil que los comerciales le hagan cambiar de opinión a una persona que ya tenía una intención de voto, pero no es improbable que asegure algún sufragio que estaba en duda o termine de desestimular al que ya tenía poco estímulo.

Lo cierto es que los jingles ponen en movimiento esa sinapsis social de la que muy pocos quedan afuera y que, según los sociólogos, puede ser más desequilibrante que el mejor de los avisos publicitarios.

En este mayo de 2014, a esa sinapsis que resulta invisible para el que no participa del intercambio personal de ideas, se le suma la interacción en las redes sociales que están jugando un papel mucho más intenso que el que cumplían cinco años atrás. Los comentarios sobre política en Facebook y en Twitter crecen a medida que se acerca el 1 de junio, y allí los dirigentes, militantes y los simples usuarios andan intercambiando ideas y tratando de convencer abiertamente al que se le cruce en el mundo virtual.

“Lo que sucede fuera de las redes se multiplica luego en las redes ya se trate de comentarios sobre salud, educación o un mundial de fútbol. Aunque vos no estés interesado en política, tus contactos en Facebook o en Twitter empiezan a hablar de eso y uno termina enterándose. Es evidente que se generan muchas más conexiones que las que se generaban antes de internet”, dijo a El Observador el psicólogo y experto en redes sociales, Roberto Balaguer.

Mientras sus imágenes se repiten en la televisión, los políticos ya están diagramando estrategias para que el 1° de junio concurra a votar la mayor cantidad de gente posible. Este no es un asunto menor puesto que hay candidatos que tienen una mayor porción del denominado “voto de opinión” y otros se juegan al “aparato partidario”, a esa gente que forma parte de la maquinaria militante y que con seguridad concurrirán a las urnas.
Los políticos pueden influir directa o indirectamente en la cantidad de votantes que participarán de una convocatoria que no es obligatoria –por ejemplo, poniendo medios de transporte a disposición de la gente que no lo tiene-. Pero hay otros imponderables, como la lluvia o el frío, que no se pueden controlar. Y, además, ese domingo serán transmitidos por televisión cinco partidos entre selecciones de fútbol, algunas de las cuales participarán del mundial que empieza el 12 de junio.

Al final de la sinapsis colectiva silenciosa, los políticos tendrán que sortear un último obstáculo –el del clima y el de la fiebre mundialista– para ver cuánta gente sale de su casa para darles pelota.
Temas:

Decisión 2014

Seguí leyendo