La invernada de corderos volvió a ser un buen negocio
Los resultados económicos fueron 7% superiores en 2014, respecto al año anterior, según un estudio
La invernada de corderos pesados confirmó en 2014 que es uno de los mejores negocios de la ganadería uruguaya, al superar 7% los buenos resultados del año pasado, según un estudio del asesor privado Carlos Salgado para el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).
“Si comparamos varios años, el resultado muestra que el engorde de corderos es un negocio muy atractivo para la ganadería”, comentó Salgado a El Observador Agropecuario, y agregó que “ya suma 13 años como actividad redituable en lo económico, salvo dos años que no fueron buenos”.
Según el estudio Evaluación económica de la invernada de cordero pesado 2014, elaborado por Salgado, “durante este año el mercado de la carne ovina mantuvo una lenta, pero muy firme tonificación de los precios”.
En ese contexto, el asesor privado recordó que en los comienzos del año los remates por pantalla de marzo y abril registraron niveles de precios del cordero para invernar que se situaron en US$ 1,60 por kilogramo vivo –en promedio–, lo que significó aumentos de 10,3% respecto a los valores del año anterior.
Salgado explicó que “la evolución posterior de los precios del cordero gordo, con alzas sostenidas hasta fines de setiembre, con un máximo alcanzado hasta la fecha de US$ 4,15 por kilogramo de carne, ha venido permitiendo una mayor valorización del negocio de invernada de cordero pesado y superó los muy buenos resultados que se habían obtenido durante 2013”.
Salgado observó la evolución de los resultados económicos reales, medidos a través del margen bruto, de la invernada de corderos en el período 2007/2014. En los casos de la invernada de corderos comprados en marzo-abril y vendidos en setiembre 2014, el margen bruto por hectárea fue uno de los más altos de los últimos siete años.
Los números de 2014
Salgado comentó que midió el resultado de esta actividad con 12 corderos por hectárea, comprados con 25 kilos a un precio de US$1,60 por kilogramo vivo y vendidos a US$ 4,15 por kilo de carne, con una producción de lana de 3 kilos por cabeza y un precio de US$ 3,20 por kilo de vellón.
El asesor privado agregó que los corderos alcanzaron en promedio un peso final de 37 kilos en planta frigorífica, con un rinde de 47%. Al final, el negoció rindió US$ 241 por hectárea y US$ 20,1 por cordero.
Según Salgado, este resultado económico de la invernada de corderos, “se mantuvo muy por encima del de una invernada alternativa de novillos, comprada en marzo a US$1,75 por kilo vivo y vendida a fines de setiembre a US$ 3,65 por kilo de carne, con igual período de utilización de la pastura mejorada”.
Salgado agregó que “el resultado del modelo en esta situación fue de un 2,2 veces superior en el cordero pesado que en el novillo. La invernada de novillo –en igual dotación– registró un valor de US$ 110 por hectárea”.
Salgado simuló una invernada de novillo “que comiera lo mismo, con una dotación de 1,2 por hectárea”. Los animales entrarían con 350 kilos y pesarían en planta 456 kilos.
El estudio concluyó que “en los casos de la invernada de corderos propios, donde no se incurre en los costos de compra, el margen bruto por cordero en el proceso de engorde fue de US$ 29 y de US$ 346 por hectáreas”.
Que el productor los engorde
El asesor privado Carlos Salgado, quien elaboró un estudio sobre los resultados económicos de la invernada de corderos pesados en 2014 para el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), remarcó a El Observador Agropecuario lo importante que es “que el productor engorde sus propios corderos”. Explicó que cuando el productor adopta la decisión “el proceso de invernada tiene un valor, pero si lo sigue hasta tener un cordero pesado le agrega el valor neto, menos los costos, lo que da que en cinco o seis meses obtiene US$ 30 más por cada cordero”.
Según Salgado, esa decisión repercute en el valor de la reposición, que crece porque hay menos corderos para engordar en el mercado, y tiene consecuencias en toda la actividad. Además, se beneficia la cría porque de esa forma los productores querrán producir más corderos para luego engordarlos, acotó el asesor.
Salgado recordó que “el 70% del costo total del negocio es la reposición” (la materia prima, lo que se invierte) y aclaró que en los costos no incluyó la mano de obra porque “no se contrata personal para hacer una invernada”, como podía ser el caso de una zafra en la fruticultura, por ejemplo.
Salgado auguró otro buen año para la producción ovina en 2015 porque “la oferta seguirá siendo escasa”.
Agregó que se conocieron reportes de Nueva Zelanda y Australia, que entre ambos países suman 80% de la oferta mundial de carne ovina, que aseguraron que “continúan con restricciones y la oferta no subirá”. La oferta de carne ovina en los mercados “seguirá baja y eso será un condimento para mantener los precios”.