Washington Silveira, único perito semiólogo habilitado por la Suprema Corte de Justicia, cuestionó en entrevista con El Observador la falta de rigor lógico de algunas sentencias judiciales, así como el saber intelectual de muchos jueces y ausencia de autocrítica del sistema. Al ser convocado por los jueces para analizar textos o declaraciones, está en contacto permanente con fallos judiciales y concluye que la falta de lógica en las sentencias repercute en la falta de garantías. Relató un caso en el que se incautó un cuaderno con una serie de anotaciones, sin análisis previo el juez y el fiscal entendieron que las anotaciones estaban vinculadas a las drogas y no era así.

¿Para qué convoca un juez o un fiscal a un perito semiólogo?
Para analizar textos o declaraciones, tanto desde el punto de vista de la comunicación verbal como de la no verbal, para analizar estructuras de significación, y eventualmente para discernir el grado de confiabilidad de los testimonios, en función de contradicciones y consistencias.

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El 20 de octubre, en la Primera Jornada de Magistrados Fiscales de Uruguay, planteó que también ha encontrado contradicciones en sentencias judiciales, porque a veces los magistrados arriban a conclusiones que no se desprenden necesariamente de las premisas de las que parten.
Mi rol como perito no es analizar las sentencias judiciales, pero por mi trabajo, estoy en contacto con sentencias. A su vez, muchas veces abogados me han convocado para analizar expedientes y sentencias a título particular. En esa tarea he visto que algunas sentencias carecen de rigor lógico y tienen errores sintácticos y semánticos, significaciones contradictorias o falsas deducciones. Las únicas inferencias lógicas válidas son las deducciones; de las demás inferencias no podría desprenderse una conclusión como relación necesaria sino contingente.

¿Usted sostiene que la mayoría de las conclusiones a las que llegan los jueces son contingentes y no necesarias?
Muchas veces se constituyen pruebas que no serían desde el punto vista lógico pruebas. Por ejemplo, en un caso concreto incautaron un cuaderno con una serie de anotaciones. El Ministerio Público (Fiscalía) y la sede entendieron que en ese cuaderno había anotaciones vinculadas con la droga. No se hizo ningún análisis para comprobar eso. En el análisis (posterior) descubrí que las anotaciones tenían que ver con la venta del servicio de cable dentro de la cárcel. El cuaderno podía ser indicador, pero no prueba. La prueba debería tener otra consistencia.

¿Esto convierte al Poder Judicial en un sistema pobre y débil?
El sistema judicial podría considerarse pobre o débil porque las herramientas de valoración y análisis de los jueces se basan en reglas propias, definidas por el Código del Proceso Penal, que son las reglas de la sana crítica y los elementos de convicción suficiente para el juez. Esas dos cosas son emblemáticas para los juristas, pero para los cientistas sociales o los que trabajamos en lógica y semiología son lo menos serio que se puede presentar como argumento.

¿Eso no es suficiente?
Si nos basamos en las reglas de la sana crítica y en los elementos de convicción suficiente, sin definirlos apropiadamente, estamos en el horno. Si las reglas de la sana crítica son las máximas de la experiencia y la razón, yo quiero que me las definan claramente, sin vaguedad. La mayoría de las definiciones jurídicas de la sana crítica son vagas, circunloquios, rodeos de palabras, tautologías, son definiciones viciosas. Entonces, queda librado al criterio del magistrado como utiliza la sana crítica. Como ciudadano, yo no tengo garantías de que se va a analizar con rigor lógico un caso.

¿Está diciendo que la Justicia está en el horno?
Estoy diciendo que la Justicia tiene una crisis conceptual al no revisar sus definiciones, lo que repercute en malos fallos y en la falta de seguridad y certeza que tienen los sujetos de Derecho. Pero la falta de garantía no es por mala fe o falta de voluntad de los jueces.

¿Por qué es?
Por economía de esfuerzo. Es más económico no pensar que ponerse a ver si lo que tenemos es realmente sólido desde el punto de vista lógico, si es sólida la valoración de la prueba, que hoy se hace en base a las reglas de la sana crítica y con los elementos de convicción suficiente. El juez no puede delegar la responsabilidad del análisis a la hora del fallo judicial.

¿A quién se la delega?
A la teoría (a través de citas). El razonamiento de una sentencia debe tener logicidad interna.

Se supone que el sistema se sanea a sí mismo en las diversas instancias judiciales.
Pero al regir el criterio de la sana crítica, depende mucho de la subjetividad de los que analizan los expedientes el considerar si está bien o mal. No hay un mecanismo de contralor objetivo de la sentencia desde el punto de vista lógico.

¿Esto ha distanciado a la Justicia de la ciudadanía?
La Justicia se ha visualizado como algo inobjetable, sagrado. Los políticos dicen “confiamos en la Justicia”. (Pero) el sistema judicial está integrado por seres humanos que se equivocan como cualquiera.

¿Usted cree que por una lógica interna no permite sanearse?
No se autocorrige, no se revisa, no hay autocrítica, no saben ver el mundo desde otras disciplinas. Es como mirar el mundo por el ojo de una cerradura. Hay falta de compromiso y saber intelectual. Pero ahí no responsabilizo al Poder Judicial ni al Ministerio Público, sino a la Universidad de la República, que no forma en lógica ni en metodología ni en epistemología, y de donde egresan doctores en Derecho sin haber hecho ninguna tesis doctoral, lo que es un disparate.

En la jornada de fiscales usted se refirió a que los jueces citan a autores cuyas teorías caducaron.
Un autor recurrente citado en sentencias por fiscales y jueces es François Gorphe, por su libro “Apreciación de la prueba judicial”. Gorphe es un autor de hace 50 años, cuando mucho faltaba por desarrollar en materia de metodología, porque en los últimos 50 años, para noticia de algunos, han pasado un montón de cosas y de profundizaciones en el conocimiento científico. Gorphe está totalmente superado y de la simple lectura se desprenden errores gruesos.
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