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El dibujante y humorista argentino Carlos Loiseau, más conocido como Caloi, murió en Buenos Aires a los 63 años a causa de un cáncer, informaron sus familiares en el mediodía de ayer.

Nacido en 1948 en la ciudad de Salta, popularizó el exitoso cómic Clemente, con el que alcanzó fama en Argentina y en la región. Además, fue autor de unos 30 libros de historietas y del ciclo de televisión Caloi en su tinta. Su carrera comenzó en 1967 y se extendió durante más de cuatro décadas en publicaciones diarias, revistas y semanarios.

En palabras del propio Caloi, el personaje Clemente nace en el año 1973. “En sus principios acompañaba al motorman de tranvía Bartolo. No era exactamente un pájaro, pero podía volar. Aunque no tenía alas, ni brazos. En esas primeras aventuras el tranvía se movía como loco, volaba, se achicaba o se agrandaba. Y sobre todo había nostalgia. Después, el Clemente (especie ignota) crecería, perdería el pico pero no las mañas”, escribió el autor en su página web.

En la redacción
Fue dibujante de las secciones humorística y política de la revista Análisis, entre 1968 y 1971.
Un año antes había realizado un cortometraje de dibujos animados en clave histórica, titulado Las invasiones inglesas. Desde 1968 fue dibujante de distintas secciones del diario Clarín.

Desde 1973 aparecen en ese medio una tira diaria de Clemente y una página de humor en la revista dominical Viva. Entre 1976 y 1982, Caloi publicó una página semanal de humor sobre temas deportivos, en la revista El Gráfico.

El artista falleció pocos días después del estreno de Anima Buenos Aires, un filme de animación colectiva sobre distintas historias tangueras en la capital argentina, en el que trabajó con su compañera María Ramírez y sus colegas Carlos Nine, Pablo y Florencia Faivre, entre otros.

De este lado del río
La figura de Caloi en Uruguay es la de un referente ineludible dentro del humor gráfico.
Para el dibujante Horacio Guerriero (Hogue), Caloi era excelente tanto en el plano creativo como en el dibujo.

A propósito de este artículo, Hogue contó a El Observador una anécdota de la única vez que trató a Caloi en persona. "Corría marzo o abril de 1984. En la portada de El Día salía una tira cómica llamada Sufrido, con guión del Laco Domínguez y dibujos míos. Aparecía Sufrido caceroleando, y Caloi tuvo el gesto de mandar un saludo de su patito Clemente: ‘Pal colega Sufrido, salú’”, recordó Hogue.

Luis “Tunda” Prada, quien lo entrevistó para su programa La mano que mira, lo recuerda como “un gran tipo, gran jodón, gran entrador”.

Se vieron muchas veces en encuentros internacionales de humor gráfico y también en la residencia de Caloi, en el barrio porteño de San Telmo. “Es una casa como de siete pisos, que de afuera parece un edificio. Caloi tenía estantes enteros de paneras con corchos de vinos que fue tomando a lo largo de su vida”, recordó Prada
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