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El caso de Renzo, un niño argentino de dos años que sobrevive conectado a una máquina hace varias semanas mientras aguarda recibir un trasplante de corazón, puso sobre el tapete las dificultades que muchos sufren a la hora de necesitar un nuevo órgano.

En Uruguay existe un solo centro que realiza trasplantes cardíacos a niños llamado Instituto de Cardiología Infantil (ICI), instalado en la Médica Uruguaya.

Este centro en los últimos 15 años realizó unos 30 trasplantes de corazón a pacientes pediátricos, según explicó el director del centro, Ruben Leone, a El Observador. Esto representa un tercio del total de intervenciones realizadas a la población en general.

Actualmente hay tres niños y unos diez mayores en lista de espera para ser trasplantados. Por año, se consiguen cuatro o cinco donaciones de este órgano.

Leone explicó que según las normativas internacionales debería haber entre 20 y 25 donantes anuales, pero es muy bajo el número de personas que se disponen a hacerlo a pesar de que en agosto del año pasado, la Cámara de Diputados modificó la normativa y se aprobó la ley de donación tácita.

Esta normativa establece que todos los ciudadanos son donantes a menos que expresen lo contrario. Hasta el momento no se ven los efectos en la práctica.

La espera para ser operado es aproximadamente de un año, y según Leone, la mayor sobrevida registrada es de 17 años.
La primer intervención de este tipo se realizó en el año 1996 en un niño de 11 años que hoy es ingeniero y lleva una vida normal, relató Leone. Un elemento que hoy Uruguay no tiene es el dispositivo cardíaco Berlin Heart, que actualmente mantiene a Renzo con vida.

Leone explicó que este dispositivo es una bomba cardíaca de producción en serie que tiene energía externa, se coloca en el corazón y funciona como asistencia circulatoria para que cumpla con el gasto cardíaco.

Esto permite mayor supervivencia al paciente mientras aguarda ser trasplantado, e incluso realizar una internación domiciliaria.

En Uruguay, el tiempo de espera para un trasplante es de aproximadamente un año.
En Argentina, solo el 52% de los que tienen dispositivo llegan al trasplante debido a la falta de donantes.

Leone explicó que en Uruguay existe experiencia y capacidad para utilizar el dispositivo pero la falta de donantes hace que los esfuerzos sean en vano.

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