La magia del ballet psicológico de Eifman
Hasta el 17 de diciembre se presenta en el Sodre Hamlet ruso, un espectáculo muy recomendable con el que el cuerpo de baile dirigido por Julio Bocca cierra un año de producciones excelentes
Si hubiera que decidir cuál ha sido el mejor espectáculo del año del Ballet Nacional del Sodre (BNS), se estaría ante un ejercicio muy difícil de resolver. La temporada comenzó con el ballet romántico La sílfide, continuó con las arriesgadas y revolucionarias coreografías de la Gala VI (William Forsythe, Jiří Kylián y Oscar Araiz), volvió al clasicismo con El lago de los cisnes y ahora finaliza con Hamlet ruso, de Boris Eifman, que estará en cartel hasta el 17 de diciembre en el Auditorio Adela Reta.
Dentro de 2013, en el que el BNS bailó por primera vez en el Teatro Colón de Buenos Aires, la obra de Eifman representa algo bien distinto de lo que se hizo en el resto del año y es un claro ejemplo de lo que el ballet también puede llegar a ser. Porque si hay algo que muestra Hamlet ruso, es que el ballet puede romper límites –entre lo clásico y lo contemporáneo, entre la representación de la psiquis humana y la corporalidad, entre la danza más refinada y la ejercitación más atlética, entre el ballet y el arte dramático– y seguir siendo bello.
Ambientada a mediados del siglo XVIII, la obra, estrenada en 1999, mezcla la historia real del zar Pedro III, su esposa Catalina la grande y su hijo Pablo, con Hamlet de William Shakespeare. El espectáculo es una demostración del talento de Eifman para conjugar lo teatral a través de lo que él dio en llamar “ballet psicológico”.
La obra es una mirada a la historia de Rusia a través del prisma shakespereano que tan bien le calza al país, y un retrato de la obsesión con el poder y su relación con el sexo y la violencia. Pero también es un reflejo de la compleja relación entre una madre fría y ambiciosa y su hijo Pablo (Ciro Tamayo), un príncipe relegado a permanecer en un mundo infantil a la sombra de su progenitora.
Contrastes
Lo psicológico es un aspecto que imbuye toda la obra, como puede verse en la simbología de la gran capa que arrastra la emperatriz, que enreda o arrastra a su hijo. La psiquis de Pablo también se cuela en el relato, dando como resultado una de las escenas más bellas de la obra, en la cual su mujer, víctima fatal de la emperatriz, se le aparece fantasmal, mientras su cuerpo se va desarmando como si se tratara –a lo Eterno resplandor de una mente sin recuerdos– de las últimas súplicas de una evocación a punto de ser borrada.
Hamlet ruso está hecha de contrastes entre este mundo de fantasía y soldaditos de juguete de Pablo y la corporalidad bacanal del poder, que destaca en las escenas de orgías y fiestas en el palacio. El contraste también está presente en la música de Gustav Mahler y Ludwig van Beethoven, con temas que alternan el dramatismo épico con actos más intimistas, como el de la noche de bodas entre Pablo y su mujer mientras suena Claro de luna.
No obstante el cariz psicológico de la obra, Hamlet ruso tiene un trabajo muy físico, que fusiona el ballet con la danza contemporánea. Con poses que se mantienen y menos puntas de pie, Eifman es un maestro en hacer que los bailarines representen un juego de enrosques y desenrosques, en el que los cuerpos rara vez se separan y en ocasiones forman figuras mayores (como en el excelente final del primer acto, en el que el elenco arma una pirámide a la que la emperatriz sube triunfal luego de derrotar a su nuera). Desde lo interpretativo, así como El lago de los cisnes fue la obra en la que la primera bailarina María Ricetto se lució en todo su potencial, Hamlet ruso es la oportunidad en la que el joven español Ciro Tamayo mejor puede desplegar su frescura, elasticidad y expresividad, algo que el público recompensó con una ovación cuando salió a saludar.
Pero Kuzmina, de 42 años y que es parte del ballet de Eifman desde 1989, fue el corazón del espectáculo, ya que su mera presencia bastaba para trasmitir sensaciones. Ya sin los bailarines rusos en escena, resulta interesante ver al BNS ocupando los roles de Catalina y “el Favorito”. El papel femenino representa un desafío para bailarinas más jóvenes y menos experimentadas en el estilo teatral de Eifman (Rosina Gil interpretará el papel de la emperatriz el 12 y 17 de diciembre, María Ricetto el 13,15 y 19, y Vanesa Fleita el 14, 18 y 20).
Otro aspecto importante a destacar es el vestuario, en tonos predominantemente dorados y verdes, y la escenografía, creaciones de Viacheslav Okunev para la Ópera Nacional de Lituania. Parecería no haber decorado mejor para Hamlet ruso que ese surrealista salón del palacio, que luce como su versión aplastada en 3D, otro de los ricos elementos que componen el ballet psicológico de Eifman.
El Sodre en números
El Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta presentó públicamente su Memoria 2013, Gestión y Resultados, en el que se aprecian los grandes progresos alcanzados por la institución este año.
62%
más de espectadores. La programación de 2013 incluyó 201 funciones y llegó a 226.337 espectadores. Esto representa un incremento del 62% respecto al 2012. El total de espectadores del Auditorio de este año equivale al 70% del volumen de entradas que se vendían en todo Montevideo en 1998 por concepto de música, teatro, danza y otros espectáculos. El 35% de los espectadores del Sodre provino del ballet.
Espectáculos internacionales. Destacados shows como el La Veritá, el de la Sâo Paulo Companhia de Dança y conciertos como el de Ron Carter, Paco de Lucía, Fito Paéz y Joshua Bell tuvieron lugar en el Sodre.
77.820.334
pesos. La recaudación de este año alcanzó una cifra récord: $77.820.334, a lo que hay que sumarle $ 12.937.607 de ingresos por patrocinio, más del doble de lo generado en 2012.
25.933
Espectadores. La Temporada Sinfónica 2013 atrajo a 13.894 espectadores y a la de Ópera concurrieron 25.933.
El Sodre para los niños. Miles de niños asistieron a la ópera Hansel & Gretel, el cuento musical Pedro y el Lobo y el espectáculo circense Imaginox. Se realizaron 25 conciertos para instituciones educativas públicas y privadas, acercando a 1.949 alumnos en edad escolar y liceal.