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Con protagonistas con habilidades de comunicarse telepáticamente, controlar el metal a su voluntad o transformarse en cualquier persona que deseen, no estaría mal decir que el llamado “” es para algunos pocos. Es que generalmente, esta clase de películas –que ha demostrado su dominio casi imbatible en la taquilla– suelen estar etiquetadas equívocamente bajo la categoría de entretenimiento intrascendente.

Sin embargo, con el equipo apropiado detrás de cámaras y un buen guión, estas películas pueden convertirse en un medio para desarrollar historias con una producción cinematográfica importante, sin perder el foco en el desarrollo de los personajes. Tal es el resultado de X-Men: días del futuro pasado, la nueva película sobre los mutantes basados en las historietas de Marvel que llega hoy a la cartelera .

La película significa un logro para el género por varios motivos. Se trata de la apuesta narrativa y visual más ambiciosa en la franquicia sobre estos personajes (que a partir de este año suma 7 películas) y en parte eso se debe al trabajo de un pequeño grupo de personas. El primer lugar lo encabeza el director de esta nueva entrega de los Hombres X: Bryan Singer, quien retoma el mando detras de cámaras de Matthew Vaughn,director de X-Men: primera generación (2011), la película que buscó renovar a la saga con un nuevo elenco encabezado por los galardonados Michael Fassbender, James McAvoy y Jennifer Lawrence.

Días del futuro pasado reúne a este grupo de actores con gran parte de los viejos rostros conocidos de la trilogía original de los X-Men, en particular con el de que una vez más vuelve a ponerse en la piel de Wolverine para liderar la película. También significa el retorno de, entre otros, los actores Ian McKellen, Patrick Stewart, Halle Berry y Ellen Page a la franquicia.

El enorme reparto se debe a que la trama de Días del futuro pasado involucra a dos grupos diferentes de X-Men retratados en dos tiempos diferentes: un futuro apocalíptico donde los mutantes han sido casi extinguidos y un pasado enmarcado en Estados Unidos a principios de los 70, lidiando con el asesinato de Kennedy, la Guerra de Vietnam y una paranoia a nivel del gobierno debido a la población con habilidades fuera de lo común.

El regreso de Wolverine al pasado para reparar el futuro y arreglar las enemistades entre los personajes de Fassbender, McAvoy y Lawrence será el catalizador para una historia que tiene de todo: secuencias de acción magnéticas, corazones desgarrados y hasta un diseño de escenarios y vestuario impecable.

Tal vez uno de los aspectos más destacable de la película es el ritmo que Singer y el guionista Simon Kinberg lograron para una película con tantos personajes y con una trama que involucra acciones simultáneas en tiempos diferentes –un factor narrativo para nada sencillo–. La trama en Días del futuro pasado sólo va para adelante y se toma las pausas necesarias para otorgar la cuota de emoción que sus personajes requieren para no ser unas caricaturas.

Como recomendación, la previa visualización de las películas de Singer y Vaughn (X-Men, X-Men 2 y X-Men: primera generación) hará de Días del futuro pasado una experiencia cinematográfica mucho más disfrutable de lo que ya es.

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