La cita es en el bar Gran Sportman, en 18 de Julio y Tristán Narvaja, del que ella es habitué. Hacia el fondo del establecimiento, entre hombres y mujeres que hablan ruidosamente, está sentada María Dodera. No pasa desapercibida con sus lentes de marco blanco y sus vidrios difuminados, que disimulan su mirada sencilla, mientras uno de sus abrigos fabulosos de piel sintética negro, rojo y beige cuelga sobre el respaldo de su silla.
La mujer uruguaya de Shakespeare
Mañana se estrena la nueva obra de María Dodera, que hace convivir a cinco de los personajes femeninos más icónicos del dramaturgo inglés