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Vidrios destrozados, autos severamente dañados y cosechas arruinadas fue el saldo de los eternos 10 minutos de temporal que se desataron sobre la localidad de Progreso, Canelones. Pero además, el nerviosismo que causó en los vecinos. “Asustaba, parecía que golpeaban con un marrón”, contaba una vecina sobre cómo escuchaba las piedras de granizo golpeando contra el techo de su casa.

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