La pesadilla de los encuestadores
Los analistas políticos le temen a personas que prometen un voto, luego no cumplen y amenzan con arruinarles los pronósticos
Son la pesadilla de los encuestadores. Son inasibles, imprevisibles, muchas veces mienten a sabiendas, y amenazan con llevarse puestas la credibilidad de las empresas que se encargan de medir la intención de voto en unas elecciones internas en las que el sufragio voluntario aumenta las posibilidades de errarle drásticamente en los pronósticos de comportamiento.
Estas personas no solo dicen que irán a votar a un candidato y después se quedan en su casa, sino que cuando los encuestadores intentan saber por qué no hicieron lo que dijeron que iban a hacer, ellos responden, contra toda evidencia, que metieron la papeleta en la urna como lo habían anunciado.
“Es como cuando invitás gente a un casamiento. Todos te dicen que van pero después muchos faltan. Pero, en este caso, no solo no van, sino que no los ves en el casamiento y después te aseguran que fueron”, se quejó Eduardo Botinelli de la empresa Factum durante un evento organizado el lunes 26 por parte del Colegio de Sociólogos.
El analista político Adolfo Garcé agregó: “Muchos te juran por sus hijos que van a ir a votar y después no van nada. Es así”. Botinelli, Garcé, Ignacio Zuásnabar de Equipos y Agustín Canzani de la Fundación Líber Seregni, participaron de ese encuentro titulado “La coyuntural electoral y el desafío profesional”.
Para Canzani, parte de la responsabilidad en la incomprensión que los encuestadores tienen del comportamiento de la gente en una elección voluntaria estriba en que los especialistas se acostrumbraron a medir comicios con voto obligatorio.
“Hemos desarrollado poco los instrumentos de medición”, señaló el especialista tras recordar que en otros países, en donde el voto nunca es obligatorio, los encuestadores no tienen otro remedio que dar pronósticos más o menos certeros.
Por su lado, Zuásnabar respondió que los encuestadores han tenido pocas oportunidades de sondear el comportamiento de los uruguayos en las internas ya que se realizaron sólo cuatro compulsas desde la reforma electoral de 1996. Dijo que la empresa Equipos intentó, tras las elecciones de 2009, ubicar a aquellas personas que, expresando su intención de votar, no lo habían hecho.
Los resultados del trabajo revelaron que el perfil de esos votantes desertores los mostraba jóvenes, de Montevideo y con poco nivel de educación formal.
Por eso, en aquellos comicios, la lista del presidente José Mujica votó peor que lo pronosticado ya que, dice Zuasnábar, muchos de sus simpatizantes tienen las características de los que pegaron el faltazo en la interna.
Además, se ha detectado que las más “votadoras” son aquellas personas más “ideologizadas” y que se recuestan tanto sobre el extremo izquierdo como sobre el derecho de las tendencias políticas. Y no hay mucha más información acerca de estas personas que le meten miedo a los encuestadores con su comportamiento errático.
Para peor, dicen los especialistas –que se quejan de la lectura errónea que los periodistas le dan a sus trabajos (ver nota aparte en esta página)– en algunas zonas del país ocurre que mucha gente vota con una “psicología departamental”, es decir que se pronuncian a favor del caudillo local de un candidato eligen otro en el plano nacional. “Esto complica más las cosas ya que es cruce es difícil de medir”, dijo Zuásnabar.
Además, dicen los analistas y sociólogos, están aquellos que siendo de un partido votan a otro porque les gustó un candidato o porque –tirando una carambola– quieren que gane el que,consideran, será el peor rival del político que ellos quieren que llegue a la Presidencia.
Es decir, puestos a destacar los imponderables que se le presentan a la hora de pronosticar el resultado de una elección interna como la del domingo 1, los encuestadores abren todos los paraguas posibles.
Y hablando de paraguas y de pronósticos y de gente que siente pereza cuando se trata de salir a votar, el Instituto Uruguayo de Meteorología emitió una advertencia amarilla por probables tormentas intensas en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Flores, Florida, Treinta y Tres, Cerro Largo, Durazno, Tacuarembó y Rivera que rige a partir de las seis de la mañana de hoy y se extenderá hasta las 18 horas del sábado.
Se esperan lluvias y vientos de entre 60 y 75 kilómetros por hora, caída de rayos y eventual granizo que amenazan convertir el pronóstico de los encuestadores en papel mojado.