Así lo informó a El Observador el jefe de la Jefatura de zona operacional 5 especializada, Alfredo Clavijo, en relación a los cambios que comenzarán a regir desde el 1º de enero cuando el programa del Ministerio del Interior, “Comunidad Educativa Segura”, centralice el control de los servicios de vigilancia en las escuelas, los liceos y los locales de UTU.
Desde el 2008, el programa estuvo destinado a evitar los episodios de violencia en 75 liceos de Montevideo. A partir del próximo año, se incluirán en el plan las demás instituciones públicas que se encuentren próximas geográficamente entre sí. Según Clavijo, la necesidad surge luego de que la Jefatura realizara una investigación sobre la seguridad brindada a 330 centros. Los resultados demostraron debilidades del sistema que impulsaron a buscar la optimización y redistribución de los 105 policías que integran el plan.
Para Clavijo, este cambio viene a sustituir el sistema estático que se implementaba hasta el momento, donde se instalaba el servicio de 222 para cada centro. El problema que presentaba esta modalidad era el ausentismo, ya que si el policía faltaba el centro quedaba desprotegido y, al ser un servicio contratado, la única forma de tener una suplencia era pagando a otro funcionario.
La nueva forma de vigilancia incluye la participación conjunta de la Policía con las empresas de seguridad privada, que se ocuparán de colocar un sistema de alarmas en cada predio educativo.
A su vez, el chofer de la patrulla, que viajará con los policías, será funcionario de la empresa y estará en contacto con el sistema de alarmas. “En lugar de que la empresa llame al 911 cuando llegue al lugar del incidente, llevarán al 911 consigo para que actúen más rápido y el control sea doble”, explicó.
Clavijo agregó que se realizó un piloto de este programa meses después de que el centro escolar de Flor de Maroñas, donde funcionan la escuelas 196 y 173, fuera incendiado como consecuencia de actos vandálicos en julio de este año. “Desde el momento que se implantó no se registró ningún otro evento”, puntualizó. Para Clavijo, la efectividad de este nuevo programa está en su capacidad de prevenir accidentes, disuadir a los delincuentes agilizar la respuesta de la policía, en caso que sea necesario.
Aun así, dijo que se mantendrán algunos servicios de vigilancia estáticos para aquellas zonas consideradas de mayor riesgo o para las instituciones que conserven objetos de mucho valor, como algunos locales de UTU que tienen maquinaria.
El jerarca explicó que esta reestructura estaba prevista por la ley de presupuesto que se votó en 2010, pero que los plazos hicieron que recién ahora pueda concretarse. Se estima que el plan comenzará a regir a partir de febrero o marzo del próximo año,una vez que la licitación sea firmada.
Crear lazos
“Nosotros no ingresamos al liceo a ejercer la seguridad. La vigilancia es exterior o en la puerta. Se accede al liceo solo al llamado de un director”, comentó el encargado de la Jefatura.
Si bien la mayoría de casos de violencia en centros educativos ocurren mientras la institución está cerrada, según Clavijo, la reforma del programa “Comunidad Educativa Segura” también se ocupará de mejorar el servicio de respuesta a casos de violencia durante el horario de clases.
Para eso, el nuevo plan apunta a aumentar la presencia policial en los institutos de un modo distinto. Ahora se buscará fortalecer y crear lazos entre los funcionarios policiales y los directivos del centro educativo, para generar un intercambio de información constante.
Desde que el plan comunidad educativa segura se implementó en 2008, un equipo técnico de la Jefatura (conformado por una psicóloga, una asistente social y el jefe de cada unidad policial) se ocupaban de realizar al menos una visita por día a alguna de las instituciones amparadas, para entrevistarse con los directores y conocer las problemáticas del centro.
Ahora que el espectro de centros se amplía por cada radio de vigilancia, las visitas permitirán tener un conocimiento más amplio de la problemática.
En ese sentido, Clavijo enfatizó la necesidad de que se genere, en los directivos y demás miembros del centro, la costumbre de informar a la Policía sobre sospechas o situaciones preocupantes que se estén desarrollando dentro del centro, como forma de prevenir futuros incidentes.
“Si nosotros no sabemos, por ejemplo, que hay un conflicto entre bandas dentro de una institución, lo mas probable es que ese conflicto pueda llegar a algún tipo de enfrentamiento. Ahora, si lo sabemos, podemos evitarlo”, puntualizó.
Para mejorar esta dinámica de intercambio entre la institución educativa y la Jefatura, Clavijo explicó que el equipo técnico a cargo del seguimiento trabajará con un cronograma de visitas para que la Policía vaya a requerir la información pertinente, y no esté a la espera de que el centro educativo se comunique con ellos.
Por otra parte, la realización de estas visitas permitirá que la “Comunidad Educativa Segura” pueda ir recabando información para luego generar reportes de la situación en cada institución y zona geográfica.
“Hoy no podemos rendir un informe. Podríamos, pero tendiramos que ir a pedirlo a 25 comisarías, a la ANEP, etc. Ahora la idea es que haya un centro que recepcione y centralice toda la información pertinente”, concluyó.
Liderazgo comunitario
“Queremos más Policía Comunitaria en los liceos”, fueron las palabras de la presidenta del Consejo de Secundaria, Celsa Puente, luego del incidente en el liceo Nº1 de Barros Blancos cuando dos docentes fueron golpeadas tras intentar separar a dos alumnas que discutian en noviembre de este año.
Si bien es una figura que está vigente hace pocos años, la presencia de la policía comunitaria es cada vez más reclamada por los docentes y directores de los centros educativos.
Es así que, para marzo del próximo año, se comenzará a implementar un protocolo de acción por parte de estas unidades para mejorar la seguridad que comenzará por Primaria.
Aunque los centros con los que se trabajará serán revelados una vez que el protocolo se apruebe,el comisario inspector de la Policía Comunitaria, Leonardo Guardia, dijo a El Observador que la modalidad de trabajo será la misma de siempre: fomentar el trabajo con la comunidad.
“Queremos que a la Policía Comunitaria se lo identifique como líder, que es miembro de la comunidad y un especialista en materia de seguridad a quien acudir”, agregó.
En el área de seguridad para centros estudiantiles, Guardia explicó que este año se realizó una experiencia en Florida para prevenir la deserción escolar.
“Esos problemas no llegan a la comisaría y un niño desertor es un potencial infractor. Hoy en día peleamos en la calle con niños que hacen asaltos, por eso para nosotros la deserción es una gran preocupación y un problema de inseguridad”, agregó el director nacional de la Policía Comunitaria, Sergio Guarteche.
El jerarca explicó que este policía, “no espera que sucedan cosas en la comisaría, sino que va a la comunidad. Busca la acción preventiva a través de la educación”, agregó.
Respecto a la seguridad que brindarán en los centros educativos, Clavijo anunció que la Policía Comunitaria también deberá rendir cuenta de sus programas a la “Comunidad Educativa Segura”.
(Producción: Lucía Nuñez)