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En "Política fiscal en América Latina: lecciones y legados de la crisis financiera global", un trabajo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de este año, la institución abordó cómo seis países de la región (Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay) respondieron a la crisis que comenzó en 2008, y qué impacto tuvo esta respuesta en sus economías y qué esperar de aquí en más.

El paper fue discutido ayer en el Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, y contó con un panel del cual participaron la economista encargada del seguimiento de Uruguay en el FMI, Yulia Ustyugova; el consultor y exministro de Economía, Isaac Alfie; y el consultor y exdirector de la Oficina de Deuda del Ministerio de Economía, Carlos Steneri. La charla se denominó "La política fiscal en América Latina y Uruguay. ¿Dónde estamos parados? ¿Qué hemos aprendido, qué no, y qué debemos hacer?"

El trabajo del organismo multilateral señal que entre los primeros años de la década del 2000 y el colapso de Lehman Brothers los países latinoamericanos tuvieron un desempeño y una salud fiscal como no experimentaban desde la década de 1970. Asimismo, añade que gran parte de la mejora fiscal se debió a un crecimiento importante y a los precios de las materias primas más que a una política fiscal "apretada".

Entre los aspectos que muestra el estudio del FMI, se señala que tanto Brasil como Uruguay han "erosionado" su posición fiscal al punto de que, en los años próximos, podrán tener que ajustar políticas en tiempos de crecimiento económico por debajo del potencial. La política fiscal de Uruguay, durante el período examinado, fue procíclica, asegura el paper. De haber ido en la dirección opuesta durante el rebote post-crisis, habría "salvado" 9 puntos de PIB en deuda pública, según el FMI. En los países estudiados, el gasto se mantuvo elevado a los niveles de 2009 o se incrementó aún más (este fue el caso de Uruguay). Como consecuencia de esto, los ratios gasto/PIB fueron en 2014, en promedio, 4% del PIB más altos que en 2007. Para el FMI, en la región hay lugar para mejorar la efectividad del gasto, en áreas como salud, asistencia social, educación e inversiones públicas.

El dilema de la eficiencia
Durante sus intervenciones, tanto Alfie como Steneri coincidieron en que si bien la eficiencia que menciona el FMI es deseable, no siempre es fácil su logro.

"Creo que ahí hay casi una expresión de deseo", dijo Alfie. "El tema es qué tan fácil y sobre todo qué tan rápido puede ser", agregó.

Steneri, por su parte, sostuvo que mientras que el ajuste tiene una dimensión temporal "en el corto plazo", la eficiencia es cuestión de "procesos largos". "Cuando hay que ajustar, hay que ajustar", enfatizó. Por este motivo, aconsejó: "en el futuro el FMI me parece debiera rever este tipo de recomendaciones".

A juicio de Steneri, uno de los obstáculos en el terreno de la política fiscal es que "está dominada por la política". Esto, indicó, genera que la política fiscal tenga un "escasísimo margen de maniobra" porque está determinada por la labor legislativa y no por la palabra técnica.

En tanto, Alfie resaltó la influencia que tienen los precios de las materias primas para la economía de Uruguay, y recordó que la caída que éstos comenzaron a experimentar en la segunda mitad de 2014. "Espacio para bajar (los precios) tienen. Y si siguen bajando claramente el nivel de actividad no va a ser ni de 2% ni de 2,5%. Seguramente podamos pasar por alguna recesión", sostuvo.

Por el lado de los problemas que vislumbra, el exministro de Economía dijo que sigue sin "entender" cómo va a hacer el gobierno para llevar a cabo ciertos objetivos propuestos "sin aumentar los impuestos".

Entre otros, enumeró el pedido de los sindicatos de la enseñanza de llegar al 6% del PIB para la educación; llevar adelante el Sistema Nacional Integrado de Cuidados; y pagar lo que "falta de la reforma de la salud, que falta un punto del producto de acá a dos años", dijo.
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