La reapertura comunista
Los dirigentes del sector aseguran que la última elección fue un punto de “inflexión” en la “construcción de un espacio” en torno a la Lista 1001
La caída del Muro de Berlín en 1989 y el fin de la Guerra Fría abrió en Uruguay un proceso de desmembramiento interno del Partido Comunista de Uruguay (PCU) que, según reconocen sus dirigentes, tiene consecuencias 25 años después. Luego de tres años de debate y en medio de la implosión de la Unión Soviética, en 1992 un grupo de dirigentes de la primera línea y otros miles de militantes de las bases renunciaron al partido en lo que los historiadores denominan como la crisis del PCU.
Uno de los que rompió amarras en 1992 fue Marcos Carámbula, quien el domingo 26 de octubre fue electo senador por la Lista 1001 (Democracia Avanzada), la expresión electoral de los comunistas junto a otros grupos menores.
En esos veintidos años Carámbula fue dos veces intendente de Canelones (2005-2014) y ganó un espacio en la izquierda, no sin antes tener otros cruces con los camaradas.
Antes de ser electo, su candidatura a la comuna canaria había sido vetada dos veces por los comunistas (1994 y 2000). En esa etapa las trabas comunistas también impidieron el ingreso al Frente Amplio (FA) de la Confluencia Frenteamplista, un grupo formado por escindidos del PCU que pretendían formar parte de la estructura orgánica de la coalición de izquierdas.
Por eso, la inclusión de Carámbula en la cabeza de la Lista 1001 es una señal de apertura que buscan dar los dirigentes comunistas hacia el resto del FA pero, sobre todo, a sus antiguos compañeros, según advierten desde la cúpula del sector.
“El Partido Comunista sufrió una crisis brutal y el peor resultado de la crisis es que hay miles y miles de compañeros que están en las casas desde ese momento (...) La reconstrucción de esa crisis es una tarea principal. Llevará un año, dos, o diez. Pero es en ese sentido (de amplitud). No en un sentido estrecho. Si lo importante fuera el que está vinculado y tiene carne no nos presentaríamos como Democracia Avanzada y volveríamos a la vieja lista 63”, dijo a El Observador TV el dirigente comunista y secretario general del sindicato de la construcción, Sunca, Oscar Andrade (ver página 3).
Los dirigentes asumen que el PCU fracasó en su reorganización interna y van por un nuevo intento. Ese camino de reagrupamiento comenzó en enero de 2013 cuando tres actuales dirigentes visitaron la casa del exdirigente comunista, Jorge Mazzarovich, para devolverle su carné partidario a él y a su esposa, según informó el semanario Búsqueda en su edición del 4 de setiembre de 2014. Andrade reconoció la existencia de “una enorme dificultad en la construcción del espacio de Democracia Avanzada”.
La asunción de Carámbula, autodenominado independiente, desplazó de la banca al secretario general comunista, Eduardo Lorier. Su suplente será el histórico dirigente sindical comunista, Juan Castillo, actual vicepresidente del Frente Amplio.
“La construcción del espacio es una construcción con otros. No es una construcción donde el partido ordena. Hay una cantidad de compañeros convocados a esta construcción; independientes, médicos, artistas. Precisamos tener los mejores compañeros en la gestión pero también precisamos tener pueblo organizado. Porque si vos generás un montón de políticas sociales para atender la emergencia social pero culturalmente la mayoría de la población piensa que eso es plata para el pobre que no trabaja, que es un vago que me roba, si queda eso en su cabeza, que solamente lo puede pensar quien nunca recorrió un asentamiento, se genera un mito y si no confrontás con el mito, lo más probable es que tengas una derrota cultural que haga retroceder el conjunto del proyecto”, agregó.
Con peso propio
Cuando se desató su crisis interna, el Partido Comunista era primera fuerza en el FA. Pese a su desmembramiento y a la pérdida de peso en la bancada de la coalición de izquierdas, en las últimas legislaturas el sector logró mantenerse en la Cámara de Senadores a través de un núcleo de votantes que se mantienen apegados a la corriente.
En las últimas dos elecciones el nivel de votación de Democracia Avanzada se mantuvo estable. Tanto en 2009 como en 2014 la lista 1001 obtuvo en el entorno del 6,4% de todos los votos del FA. En 2004 había conseguido un 3,8% de todos los sufragios de la coalición de izquierdas.
Más allá de la estabilidad, los comunistas apuntan a que su nueva estrategia otorgue réditos en el futuro. “Hay un balance positivo global pero el balance más apretado se va a desarrollar después del 30 de noviembre. Después de muchos años en esta oportunidad logramos vientos de amplitud y traer compañeros. Pienso que esta elección es una inflexión que va a seguir influyendo en el futuro”, dijo a El Observador el dirigente comunista y coordinador del PIT-CNT, Marcelo Abdala.
Entre los 12 proyectos de ley a presentar en la próxima legislatura, uno promoverá la reducción de la jornada laboral, dijo Abdala. Otro será para la reserva de cupos laborales para discapacitados.
Además de su representación parlamentaria, por su peso en las bases los comunistas son actores fundamentales de las decisiones orgánicas del partido de gobierno.
En el último congreso del Frente Amplio una alianza del PCU y el MPP forzó la inclusión en el documento, entre otros temas, del objetivo de alcanzar un presupuesto educativo del 6% del Producto Interno Bruto.
En tanto, el frente sindical es otra área donde los comunistas tienen poder y llegada con el gobierno. Además de la ascendencia de Castillo, Abdala integra la dirección comunista y Andrade lidera uno de los sindicatos con mayor participación.