¿Por qué Obama recuperó parte de su rédito político en la última parte del año?
¿Por qué Obama recuperó parte de su rédito político en la última parte del año?
La última conferencia de prensa que el presidente de los EEUU, Barack Obama, brindara en 2010 culminó en una nota celebratoria, y no sin razón. Tras sufrir una inocultable derrota en las urnas, su partido demócrata y administración se enfrentaban al descorazonador panorama de un desierto legislativo, en el que el control de la oposición republicana volviera al remanente del término presidencial en el peor ejemplo de un “pato rengo”.
Dos meses después, sin embargo, Obama se alzaba ante los votantes como un presidente en triunfo: el epítome de un jefe ejecutivo bipartidista, capaz de tender puentes hacia la oposición y, de la mano de ella, construir una agenda legislativa. Comenzó por el acuerdo tributario que, concediendo a la oposición republicana la extensión de los recortes impositivos a los sectores más ricos del país, prácticamente revirtió el programa electoral del candidato Obama en el sentido de hacer que fuesen esos sectores los que financiasen la salida de la recesión. Siguió por el levantamiento de la política de “no pregunten, no digan” hasta ahora vigente el relación a homosexuales en las fuerzas armadas, concediendo un logro a la izquierda liberal que ha hecho de los derechos homosexuales un capítulo en la saga de los derechos civiles del país.
Y culminó con la aprobación del tratado START que EEUU firmara con Rusia en relación a la proliferación de armamentos estratégicos (nucleares). Un broche de oro, sin duda, para el presidente a cuyo entierro muchos ya se aprestaban a asistir.
¿Verá, por tanto, el 2011 resurgir a Obama de sus cenizas?
La prensa y los comentaristas conservadores así lo temen; el presidente así lo proclama. Sin embargo… el gesto confiado y casi arrogante de Obama recuerda la irritante nota que terminara por ponerlo en este atolladero. ¿No será que ese errado triunfalismo está en su naturaleza?