Prohibido rendirse. Respira hondo y sigue". Dice un enorme mensaje que colgó Rodrigo en su cuenta de Twitter. Habla del momento. La batalla no terminó. A Rodrigo Amaral lo bajaron del lugar donde habitan las estrellas para meterlo en un ring. Lleva un año recibiendo golpes. Pasó de aquella felicidad de ser ascendido al primer equipo de Nacional, de levantar la copa como campeón Sudamericano con la celeste a una pelea que se tornó más compleja de lo previsto. Pero, como dice su mensaje, no se rinde.
La silenciosa lucha de Amaral: bajó seis kilos y busca su lugar
En Racing destacan la conducta alimenticia de Amaral que entrena en la Reserva pero no es tenido en cuenta