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En dos semanas, el mercado sojero activó las alarmas y empujó los precios. En Uruguay se dieron referencias para soja puesta en acopio en Nueva Palmira sobre US$ 475 por tonelada a mediados de la semana.

El avance en Chicago fue contrarrestado sólo parcialmente por un incremento en el descuento entre el valor local y los futuros de referencia.

Los agricultores locales contaron, además, con una normalización del clima que dejó trabajar en los campos para realizar aplicaciones atrasadas y actuar preventivamente ante focos de enfermedades.

El director de Servicios Agrícolas, Inocencio Bertoni, dijo en radio Rural que en esta zafra podría haber un nuevo crecimiento de la producción de soja, tanto por un incremento del área como de la productividad. El funcionario remarcó que los cultivos de primera y los de segunda que fueron implantados en forma temprana conservan altos potenciales de rendimiento. Un factor clave para confirmar esta previsión es el clima durante marzo.

La actividad comercial fue importante luego que los futuros de la soja se consolidaran por encima de los US$ 450 por tonelada. Según Monitor Agrícola, esto fue posible debido al bajo porcentaje de comercialización que había existido hasta las últimas semanas.

Los factores relevantes en el avance de la soja fueron el clima en Brasil y la fuerte corriente exportadora en Estados Unidos que obliga a aumentar el precio para racionar la demanda.

La ola de muy altas temperaturas y sequía en importantes regiones del centro y sur de Brasil durante enero y parte de febrero comprometió el rendimiento de los cultivos. A eso se sumó el exceso de lluvias en forma reciente que demora la cosecha y la salida de la soja brasileña a través de los puertos, lo que genera una presión alcista sobre el mercado.
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