El rendimiento del cultivo de la soja en el noreste del país, una zona tradicionalmente no agrícola, “rinde 22% menos”, reveló a El Observador Agropecuario el coordinador ganadero y agrícola ganadero de la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea), Juan Ignacio Buffa. Ese fue uno de los coeficientes técnicos que aportó la Jornada de Cultivos de Verano que se desarrolló el viernes 10 en el Teatro 28 de Febrero, en Mercedes, Soriano.

Buffa recordó que, si bien hay antecedentes de la década de 1980, Fucrea sistematiza información desde hace seis años acerca de los grupos agrícolas y esta fue la primera vez que la hizo pública porque entendió que “hay madurez para mostrarla”.

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Los registros divulgados abarcan 103.000 hectáreas de agricultura, que equivalen a 1.600 chacras y más de 50 productores CREA.

El objetivo de la jornada, en la que participaron más de 300 personas, incluidas las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), encabezadas por el ministro Tabaré Aguerre, fue “aportar elementos concretos que sirvan para adoptar decisiones”, remarcó Buffa, y agregó que “no lo hacemos por bondad, sino porque Fucrea está convencida que es el camino para que una idea crezca”.

Respecto a los datos aportados, el técnico de Fucrea aclaró que la intención fue aportar coeficientes técnicos “para sentarse a calcular el negocio para mejorarlo” y mencionó algunos. Por ejemplo, que más del 70% de la información “es sobre soja”, donde los grupos CREA alcanzaron un rendimiento promedio de 2.591 kg/ha en la de primera y 2.262 kg/ha en la de segunda.

Además, el promedio de los rendimientos de la oleaginosa fue 12% superior en el litoral sur, respecto al resto de las zonas, al tiempo que rindió 22% menos en el noreste del país, informó Buffa, y agregó que la soja de primera en una zafra Niño, es decir con más lluvias de lo normal, obtuvo un rendimiento 11% superior que el promedio.

En la soja de primera, al analizar el efecto del cultivo antecesor en ella, Fucrea constató en su análisis de los registros que “sobre gramíneas rinde entre 10% y 15% más, dependiendo de la zona que se implante”, dijo Buffa.

Si bien el coordinador de Fucrea reconoció que sobre maíz y sorgo tienen menos información, existe “bastante expectativa de analizar y profundizar en propuestas tecnológicas innovadoras”, como la siembra tardía del maíz de primera, que permitiría superar enero, que es el mes más crítico del cereal. “El cultivo tiene menos rendimiento, pero gana en estabilidad”, dijo Buffa. El maíz es clave para la sustentabilidad del sistema productivo, acotó.

Por otra parte, el técnico dijo que “estuvimos evaluando que con los costos actuales los márgenes para gramíneas están bastante complicados” y agregó que “está claro que si las gramíneas no rinden se pincha el margen del negocio”.

Fucrea hizo un sondeo y detectó que “de los contratos nuevos, el 23% del área tiene estipulado que hay que incorporar gramíneas. Eso es bueno porque se incorpora un cultivo que va en línea con hacer sustentable los planteos productivos, pero si no rinden comprometen la sustentabilidad económica”.

El negocio

El coordinador ganadero y agrícola ganadero de la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea), Juan Ignacio Buffa, reveló a El Observador Agropecuario que el valor de una tonelada de soja se reparte en 13% en gastos de maquinaria; 16% en insumos y fitosanitarios; 8% en gastos de poscosecha; 39% en arrendamiento; y 24% es el margen neto, es decir, la ganancia del agricultor.

En el caso del maíz de primera, el rendimiento de equilibrio en el litoral sur del país es de 5.580 kilos por hectárea, lo que plantea el desafío “de ver de qué forma producir más para que los números cierren”, explicó el técnico de Fucrea.

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