Las películas taquilleras rara vez enamoran a los votantes de los Oscar. Más allá de las categorías técnicas, las estatuillas suelen ser reservadas a películas más sofisticadas.
Las películas taquilleras rara vez enamoran a los votantes de los Oscar. Más allá de las categorías técnicas, las estatuillas suelen ser reservadas a películas más sofisticadas.
Sin embargo, desde que la categoría de Mejor película se amplió a diez nominados potenciales, hay más espacio para películas “llevaderas”, aunque sea solo conceptualmente. Es una oportunidad para películas que gustaron y recaudaron, incluso sin son menos artísticas que las demás.
El año pasado sucedió con Francotirador, de gran éxito en Estados Unidos, aunque fue Birdman, la 78º película más rentable de 2014, la que se llevó el galardón. Este año, sin embargo, puede ser diferente: con cuatro filmes de gran popularidad tienen chances de alcanzar nominaciones.
En un año en el que muchas franquicias presentaron nuevas entregas, el público llenó los cines con grandes expectativas por Mad Max: Furia en el camino. La película de acción, lanzada 30 años después de la tercera parte de la saga, recaudó más de US$ 150 millones en Estados Unidos, e incluso más alrededor del mundo.
Pero las grandes masas no fueron las únicas que disfrutaron con las interpretaciones de Tom Hardy y Charlize Theron. Pese a sus orígenes como película de bajo presupuesto, el filme fue un éxito con los críticos cinematográficos, superando la liviandad que normalmente se asocia a las películas del verano estadounidense. Los Globos de Oro refrendaron el favoritismo de las asociaciones de críticos, nominando a George Miller como mejor director y permitiendo que la película se asegure un lugar entre elecciones más “estereotípicas”.
Más allá de una narrativa que privilegia los roles femeninos, la estética se destaca por sí sola. Los paisajes parecen arrancados de hermosas pesadillas, mientras que la manipulación de los ritmos le da un toque casi caricaturesco. Aunque no necesariamente se vea como un contendiente para los Oscar, es esa misma innovación la que le garantizó un amplio reconocimiento.
Por otro lado, pese a que el nuevo filme de Quentin Tarantino aún no se haya estrenado, su repertorio anterior garantiza que Los ocho más odiados será un éxito de taquilla.
Como antecedente, Pulp Fiction fue uno de los grandes hits de 1994 y le ganó a Tarantino un Oscar por Mejor guión, mientras que Bastardos sin gloria alcanzó los US$ 120 millones y una nominación a Mejor película. Django sin cadenas siguió una línea similar, asegurándole al realizador otro premio a su guión.
La historia, que reúne a un grupo de siete hombres y una mujer en una tormenta de nieve, puede no ser el filme más sólido de Tarantino, pero no deja de ser una película de grandes ambiciones.
El wéstern fue filmado en un formato más ancho que el usual, lo que implicó usar equipos ya anticuados. A través de esta película, además, Tarantino intenta reestablecer la idea de que los filmes deben ser un gran evento, por lo que la primera proyección será realizada a la vieja usanza, en 70 mm.
Sea o no tan buena como sus anteriores, Los ocho más odiados puede recibir el beneplácito de la Academia por la importancia de sus formalismos, además de la emoción que el director continúa imprimiéndole al cine.
De otro planeta
En el caso del filme de ciencia ficción de Riddley Scott, Misión rescate, se logró atraer al público con una mezcla de aventura y comedia.
Aunque la trama es un poco más liviana que las usuales competidoras de los Oscar, no se puede negar la calidad de su fotografía, el elenco con talentosos actores y un guión que le inyecta sentido a conceptos científicos densos. Además, el hecho de que Scott (Thelma y Louise, Blade Runner y La caída del halcón negro) nunca haya sido reconocido con una de estas estatuillas puede garantizarle a la película un lugar entre los predilectos.
La ciencia ficción también tiene posibilidades de la mano de Star Wars: El despertar de la fuerza, que comenzó a romper récords de taquilla incluso antes de llegar a los cines. Las primeras reseñas ubican a la película de J.J. Abrams entre las mejores del año, aunque es difícil que logre salir de las categorías técnicas. No obstante, el que la Academia haya organizado varias proyecciones para los votantes y sus familias le da esperanzas a los amantes de la saga. Al igual que con la primera trilogía, los Oscar podrían reconocer un trabajo fuera de este mundo. (The Washington Post)