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Tabaré Vázquez se cruzará hoy con su colega argentina, Cristina Fernández de Kirchner, luego de varios meses esquivándose lo más que pueden. La tensión es la constante en la relación política que, de todos modos, el gobierno buscó encauzar con un diálogo institucional. La esperanza de cambiar las cosas está ahora en quien gane las elecciones.

El encuentro será hoy en terreno neutral, en Brasilia, en el marco de la cumbre de mandatarios del Mercosur que, entre otros asuntos, dará ingreso formal a Bolivia como socio pleno del bloque.

En estos meses, Vázquez se hizo tiempo para estar con Horacio Cartes, de Paraguay –que hoy asumirá la presidencia semestral del Mercosur– y viajó a Brasil para encontrarse con Dilma Rousseff. En esa bilateral de mayo, Uruguay y Brasil acordaron apurar las negociaciones de libre comercio con la Unión Europea e incluso se aliaron para ir los dos a una velocidad, (Argentina quedaría relegada) para cerrar el acuerdo. Eso luego se desvirtuó y tras la presión argentina irán todos a la misma velocidad: más lento.

La tensa relación entre Uruguay y Argentina –originada fundamentalmente por la instalación de la pastera UPM (exBotnia)–llevó a Rousseff a ofrecerse para llevar personalmente el planteo a Argentina sobre la negociación con Europa, evitándole a Vázquez tener que llamar a Buenos Aires.

La presidenta brasileña es consciente de lo frío del vínculo de Vázquez y Cristina Fernández de Kirchner quien no concurrió a la asunción del 1º de marzo y en su lugar envió al vicepresidente, Amado Boudou, que fue abucheado en la plaza Independencia.

Los intentos por esquivarse son mutuos. Vázquez y Cristina ya se habían cruzado en la Cumbre de las Américas de Panamá, y ahí tampoco hubo un acercamiento político. Esa cumbre quedó eclipsada por la reunión de Barack Obama (EEUU) y el cubano Raúl Castro.

Hoy en Brasilia, según la agenda divulgada, Vázquez participará de las actividades oficiales y el único encuentro bilateral será con el venezolano Nicolás Maduro, para firmar un acuerdo que establece la cancelación de la deuda de ANCAP con Pdvsa y la exportación de productos alimenticios de Uruguay.

El canciller Rodolfo Nin Novoa, que varias veces pidió "un sinceramiento" al Mercosur –que significa cumplir con el libre tránsito de bienes y personas–, apenas asumió tuvo un encuentro con Héctor Timerman, el ministro de Relaciones Exteriores argentino, quien no fue ayer a Brasilia debido a una operación de la que se recupera.

El gobierno buscó un mejor relacionamiento y nombró embajador en Buenos Aires a Héctor Lescano, un hombre de confianza de Vázquez y que, además, se caracteriza por su perfil negociador. Argentina respondió de inmediato que aceptaba a Lescano, lo que se interpretó como una buena señal. Pero los progresos no llegaron.

Un logro para los intereses de Uruguay llegó de afuera. El Cronista informó el martes que la Organización Mundial de Comercio obligó a Argentina a levantar las restricciones al comercio, entre ellas las autorizaciones previas para importar que decide discrecionalmente la AFIP a cargo del kirchnerista Ricardo Echegaray. Marcando el escepticismo reinante, el canciller Rodolfo Nin Novoa comentó a La Diaria que "es una buena noticia" que toma "con pinzas".

En esta semana, se hizo pública la intención argentina –que tiene años según supo El Observador– de reforzar su marina mercante que hará el transporte de carga en aguas jurisdiccionales. Eso puede incidir en decisiones de las navieras y alejar los barcos del puerto de Montevideo. Roberto García, vicepresidente del Colegio de Profesionales de la Marina Mercante, comentó ayer a El Observador que "Argentina está defendiendo sus intereses marítimos y Uruguay no lo hace". Recordó que fue Uruguay el que no firmó el tratado marítimo del Mercosur de 1992, lo que, en su opinión, lo dejó en condiciones desventajosas.

En estos últimos años, con el Frente Amplio en el poder, el kirchnerismo llegó a denunciar a Uruguay en la Corte Internacional de Justicia, trabó exportaciones y tomó medidas que perjudicaron el turismo, los puertos y el comercio. El vínculo hizo que Vázquez, en su primera administración, temiera por cuestiones de seguridad. Eso lo impulsó a pedir ayuda a EEUU según lo reveló durante el gobierno de Mujica en una charla con exalumnos del colegio Monte VI. El gobierno hoy sigue sin esperar mucho de Argentina.

Uruguay mira a Macri y Scioli

En el gobierno no se esperan mayores resultados mientras Cristina Fernández de Kirchner esté al mando. En Argentina hay elecciones en octubre y el cambio de autoridades será en diciembre. Vázquez tiene buen vínculo con el oficialista Daniel Scioli –quien estuvo en Montevideo cuando el Frente Amplio ganó el balotaje– aunque observan cómo el kirchnerismo lo rodea. El compañero de fórmula es Carlos Zannini, un hombre K.

En el gobierno entienden que los representantes kirchneristas pueden condicionar el vínculo. El otro candidato presidencial es el opositor Mauricio Macri, con quien no hay mayores contactos, aunque se lo ve como un hombre de diálogo y pragmático.

Viaje relámpago

Esta mañana los presidentes del Mercosur se reunirán en el Palacio Itamaraty de Brasilia hasta el mediodía. A la hora 13 se hará el traspaso de la presidencia pro témpore a Paraguay y los mandatarios se tomarán la foto oficial de la cumbre.

El regreso de Vázquez a Montevideo se prevé para las 14 y 30. Está previsto que en un momento del encuentro participe el boliviano Evo Morales.

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