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El concepto es básico y se apoya nada más que en la nostalgia: juntarlos a todos. O al menos, a todos los que se pueda. Así, con Sylvester Stallone liderando, a lo largo de esta franquicia han desfilado (y ya se preparan para la cuarta entrega) Arnold Schwarzenegger, Jason Statham, Randy Couture, Terry Crews, Dolph Lundgren, Jet Li, Wesley Snipes, Antonio Banderas, Mickey Rourke, Bruce Willis, Chuck Norris, Jean-Claude Van Damme y Mel Gibson.

Lo principal y sin dudas lo que más funciona es verlos a todos juntos, cumpliendo con todas y cada una de las pautas del cine de acción de los años de 1980 tales como explosiones, tiroteos interminables, persecuciones a toda velocidad, peleas a mano limpia, con cuchillos atravesando paredes, y un largo etcétera.

Si sumamos que el promedio de edad pasa fácil los 50 años, se aportan además chistes de viejos, referencias a sus propias películas y el aprovechar que a su manera todos estos tipos se han vuelto leyendas del séptimo arte, verdaderos héroes de acción.

Sin embargo, las dos primeras entregas de esta saga se quedaban algo cortas. Apenas pasable resultaba el inicio, que contaba con Stallone en la dirección (es el guionista de todas), donde la historia era básica hasta decir basta y, salvo algunos pequeños momentos, quedaba rápidamente en el olvido.

Por su parte, la segunda entrega (que contó con la dirección de Simon West) derrapaba demasiado hacia el humor pavo, hacia la autoconsciencia de: “Somos un montón de veteranos reviviendo nuestras viejas glorias”. La entrega terminó por volverse la peor del conjunto. Parece entonces que se ha aprendido de los errores, porque esta tercera película termina por cumplir con las expectativas y se conforma como buen entretenimiento, con dos horas a toda adrenalina.

No hay tampoco una historia por demás elaborada, pero sí hay una situación bien planteada que evoluciona y termina por llegar a un gran tercer acto con una batalla masiva.

El nuevo director de la saga es el australiano Patrick Hugues y salva la prueba con honores. Ese final que involucra a no menos de 15 personajes peleando en distintas zonas sin perder jamás claridad, es una de las mejores cualidades. Por otro lado, el nuevo guion de Stallone está lejos de ser elaborado, pero al menos es efectivo.

Los Indestructibles viajan a cumplir un trabajo en Somalia para encontrar que su blanco no es otro que uno de los fundadores del grupo (un Mel Gibson que se cuenta entre lo mejor de la película) a quien habían dado por muerto años atrás. El fundador pondrá en peligro a todo el equipo. Decidido a enfrentarlo, Barney Ross (Stallone) prescinde de sus viejos compañeros para cuidarlos y hecha mano de un equipo de jóvenes que quizá no esté a la altura. Listo. Todo en una olla, revuelto y a explotar.

Ya sea por ejercicio nostálgico o por disfrutar sinceramente de una película de acción clásica, Los Indestructibles 3 otorgará un buen rato de cine a los entusiastas del género.

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