Giorgia Meloni, líder de los ultraderechistas Hermanos de Italia, juró este sábado como nueva primera ministra, convirtiéndose en la primera mujer en ese cargo de la historia del país.

"Juro ser fiel a la República, cumplir lealmente la Constitución y las leyes y ejercer mi mandato y mis funciones en el interés exclusivo de la nación", fue la formula usada ante el jefe del Estado, el democristiano Sergio Mattarella. La formal ceremonia se realizó en el Salón de las Fiestas del Palacio del Quirinal de Roma.

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Luego juraron sus 24 ministros, empezando por sus dos vicepresidentes, Matteo Salvini y Antonio Tajani, representantes de la ultraderechista Liga y de la conservadora Forza Italia (del exprimer ministro Silvio Berlusconi), los otros dos partidos de la coalición derechista que ganó las elecciones del 25 de septiembre

La designación de Tajani como canciller se considera un fuerte gesto político ya que este expresidente del Parlamento Europeo es considerado un defensor de la pertenencia a Europa y la OTAN, con lo que se aleja de la cercanía de Berlusconi con presidente ruso Vladimir Putin.

A Salvini, líder de la Liga y segunda fuerza más votada de la coalición, le tocó la cartera de infraestructura. Pero su partido tendrá   al ministro de Economía y Finanzas, Giancarlo Giorgetti, actual titular de Desarrollo Económico y considerado el máximo exponente del ala moderada del partido.

Salvini pretendía quedarse con la cartera de Interior desde la cual desarrolló su fuerte política antiinmigración durante 2018 y 2019. Pero ese cargo fue asignado por Meloni a Matteo Piantedosi, un técnico que fue jefe de gabinete de Salvini y rubricó todos sus decretos.

Otro ministerio asignado a un técnico fue el de Justicia, que quedó en manos de Carlo Nordio, desairando así la pretensión de Berlusconi de poner a uno de los suyos. 

El nuevo gabinete, de 24 ministerios, tendrá además como novedades una cartera dedicada a "Empresas y Made in Italy"; una para "Mar y Sur" y otra para "Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades".

También se destaca la designación de la hasta la semana pasada presidenta del Senado María Elisabetta Alberti Casellati como ministra para las reformas institucionales, así como la incorporación del tema "Soberanía Alimentaria" dentro de la denominación de la cartera de Políticas Agrícolas.

Meloni preside el gobierno número 68 en la historia republicana italiana y es la primera desde 2008 que llega al cargo como persona más votada y no elegida en base a acuerdos parlamentarios.

La líder ultraderechista, de 45 años, llega a la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia tras una carrera de más de tres décadas que inició en formaciones neofascistas.

También fue ministra de Juventud de uno de los gobiernos de su hoy socio Berlusconi y se coronó el mes pasado al ser la dirigente más votada del país, con el 26% para la fuerza que creó hace solo una década.

Durante la campaña, Meloni se definió como parte de una "derecha de gobierno moderna y occidental", con un discurso que mezcla el rechazo a la inmigración con el apoyo parcial a un sistema de subsidios para personas desempleadas, mientras defiende que el Estado tenga la "acción de oro" en empresas estratégicas.

La creación del nuevo gobierno se da en medio de los fuertes cruces de los últimos días entre Meloni y Berlusconi por la posición sobre la guerra en Ucrania, la conformación del gabinete y fuertes críticas del cuatro veces premier al estilo de conducción de su aliada, a la que calificó de "arrogante y prepotente".

Decidida en los últimos meses a explicitar en cada una de sus intervenciones que no busca "rupturas con Europa" sino "potenciar la voz de Italia y sus ciudadanos", su estrategia tuvo a mediados de setiembre un contratiempo cuando sus eurodiputados y los de su socio Salvini defendieron al ultranacionalista húngaro Viktor Orban ante una declaración de las fuerzas de centro e izquierda del legislativo continental que consideraba que el país del Este ya no puede ser catalogado como una "democracia plena".

Tras el juramento de hoy, Meloni y su gabinete tienen un plazo máximo de diez días para presentarse en el Parlamento a buscar el "voto de confianza" de la mitad más uno de cada una de las dos Cámaras del país, en las que de todos modos cuenta con mayoría clara.

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