La UE aspira a impulsar un crecimiento económico que tenga en cuenta a los ciudadanos y las necesidades sociales y que promueva el "envejecimiento activo", según se destacó este viernes al termino de una reunión de ministros de Trabajo.
La UE aspira a impulsar un crecimiento económico que tenga en cuenta a los ciudadanos y las necesidades sociales y que promueva el "envejecimiento activo", según se destacó este viernes al termino de una reunión de ministros de Trabajo.
Según Da Silva, cuyo país recibió el domingo la presidencia rotativa de manos de Alemania, el empleo fue uno de los asuntos principales de la reunión, junto al llamado "envejecimiento activo", aunque no se trató la armonización de la edad de jubilación.
El comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, Vladimir Spidla, presente en la conferencia, apuntó al respecto que "no es razonable fijar una edad concreta para la jubilación" por las diferencias existentes entre cada uno de los estados.
El ministro español de Trabajo, Jesús Caldera, que participó en la conferencia, declaró que España atraviesa el mejor periodo de su historia en materia de creación de empleo, gracias a la intensa política de reformas del Ejecutivo socialista.
Caldera sostuvo también que si se quiere un futuro mejor para el continente, habrá que conceder más derechos a los ciudadanos y "si se habla de flexibilidad, ésta es necesaria, pero siempre que no se quiten derechos a los trabajadores".
No obstante, la presidencia portuguesa de la UE emitió un documento sobre el desarrollo de la conferencia, en el que destacó una docena de "claves" para desafíos del futuro. Entre ellas figuran la coordinación de las políticas sociales, el envejecimiento activo como promotor de "la sostenibilidad de los sistemas de protección social" y el refuerzo de la inclusión social para luchar contra la pobreza, especialmente entre los menores.
Como forma de canalizar esas acciones políticas se señala la Agenda de Lisboa, de la que se cumplen siete años desde su lanzamiento por la UE en la capital lusa. Da Silva insistió en especial en que es preciso coordinar las políticas laborales de los países miembros cuando ha pasado también una década desde la puesta en marcha de la estrategia de empleo europea.
Sobre este asunto Da Silva insistió en el carácter informal de la reunión y aseguró que los ministros no trataron el establecimiento de una edad concreta para la jubilación de los europeos. Pero defendió que las directivas comunitarias sirvan para combatir lo que definió como "salida precoz" del mercado laboral de muchos ciudadanos comunitarios.
(EFE)