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En el ataque más sangriento al menos 7 personas murieron y otras 18 resultaron heridas por la explosión de un coche bomba en Bagdad.

En Tikrit, 170 kilómetros al norte de Bagdad, las autoridades iraquíes decidieron imponer el toque de queda tras la muerte de un ciudadano a manos de soldados del ejército iraquí en una gasolinera.

Tras el incidente, unidades del ejército iraquí se trasladaron a las calles principales de la ciudad, cuna del ex presidente iraquí, Sadam Husein, y obligaron a los propietarios de las tiendas de la región a cerrar hasta mañana.

En Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, dos civiles murieron y otros cuatro resultaron heridos por la explosión de un coche bomba conducido por un suicida delante del hospital general de la cuidad.

En Bagdad, cinco personas resultaron heridas por la explosión de una bomba en el mercado popular del "Al Arabi" en el centro de la capital, según fuentes del ministerio de Interior que no ofrecieron más detalles sobre el suceso.

(EFE)

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