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Las autoridades carcelarias se disponían a encerrar a los tres procesados –hinchas de Nacional– por la muerte del joven Rodrigo Aguirre Rivero, en el Comcar, pero ante versiones que afirman que las barras de presos de Peñarol “los están esperando para matarlos”, decidieron dejar en suspenso el traslado, dijo a El Observador una fuente del Ministerio del Interior.

Los lunes son los días de traslado de procesados desde cárcel Central hasta Comcar y los presos lo saben. Pero ante estas versiones amenazantes las autoridades del Ministerio del Interior decidieron esperar. Mientras, analizan otras alternativas de encierro.

Las bandas que integraban los tres mayores y el menor procesados, –integrantes de la barra de Lucas Píriz– y la del joven asesinado, se habían enfrentado a balazos horas antes. Uno de los procesados tenía un roce de bala en una nalga. A su vez, Aguirre había ingresado al hospital de Clínicas baleado en un brazo. En el hospital le encontraron un arma que había sido disparada recientemente. De allí se escapó, como trascendió, para ver el partido del jueves entre Peñarol e Inter.

Según surge en el auto de procesamiento al que accedió El Observador, la jueza Fanny Canessa abrió un presumario para investigar esos enfrentamientos anteriores que vinculan también a los amigos de la víctima hacia cuya casa se dirigía la noche en que fue asesinado.

El defensor del menor confirmó ante la jueza de Adolescentes, Aída Vera Barreto, que “el grupo que integraba la persona fallecida había amenazado en forma violenta en más de una oportunidad al adolescente y a los indagados en sede penal y que incluso esa misma noche los habían baleado y que sin duda este hecho no fue otra cosa que una reacción a toda una serie de hechos anteriores de violencia”.

Los procesados declararon a la jueza Canessa que iban a la casa del líder de la banda de La Comercial para pedirle que cesaran las agresiones, iban armados.
Al llegar allí se encontraron con Aguirre. Según los testigos, al verlos, Aguirre cruzó y salió corriendo hacia la esquina, tomando por la calle Nueva Palmira.

Los procesados tomaron por esa calle a contramano y le dispararon. Una camioneta recogió a Aguirre y lo llevó al Círculo Católico, donde falleció poco después.
Si bien a la jueza le quedan dudas sobre quién fue el autor material de los disparos, los procesó con prisión por coautoría de homicidio. Con los procesamientos se abre una etapa de indagatoria.
En tanto, la jueza Vera Barreto procesó al menor que confesó haber efectuado los disparos.

En medio de esa escalada de violencia entre barras, las casas de familiares de los procesados en la calle Jaime Cibils, fueron agredidas en la madrugada de este sábado, luego de los procesamientos de los hinchas de Nacional.

Una fue baleada desde un auto y la otra recibió una bomba molotov. La Policía aumentará los patrullajes en esa zona.

OPERATIVO DE SEGURIDAD

Miguel Iraola, nuevo coordinador de la Jefatura de Policía de Montevideo, dijo a El Observador que el operativo de seguridad para el próximo clásico será “el habitual”, “similar al clásico anterior”.

Esto significa que se colocará una barrera en la tribuna Olímpica, para separar a los hinchas de Nacional de la mayoría de hinchas de Peñarol, que por ser locatarios ocuparán ese sector del Centenario.

En una reunión entre el Ministerio del Interior, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), representantes de Nacional y de Peñarol y la Unión Nacional de Obreros Trabajadores del Transporte (Unott) se decidió adelantar el partido.

En cuanto a las consecuencias que pueda tener en el clásico el crimen de Aguirre, la Policía reconoce que es un “elemento a tener en cuenta”, pero no por eso realizará dispositivos especiales.

Para Iraola es fundamental la comunicación que tengan con la población tanto los medios como los propios clubes. “Tienen que ser ellos los que le digan a la gente que baje un poco los decibeles”, dijo Iraola.
“Yo tengo la esperanza de que no pase nada”, concluyó.l

La “barra de la Comercial” vs la “Lucas Píriz”
lll El enfrentamiento entre las bandas de Nacional y Peñarol tiene también un trasfondo barrial. Así como están los llamados “Feos de la Unión”, integrantes del grueso de la barra brava de Peñarol está la “barra de La Comercial”, que integraba Rodrigo Aguirre Rivero (20) asesinado el pasado jueves.

Ambos grupos rivalizan con la barra de Nacional denominada Lucas Píriz, según una fuente tricolor, se trata de un grupo independiente que no está bajo la organización del club.

Según afirmó la jueza Fanny Canessa en su fallo “se trata de grupos o “barras” opuestas que reiteradamente se han enfrentado a balazos, y “cuyos enfrentamientos respondían a rivalidades barriales, ya que dentro de una misma familia, habían sujetos hinchas de diferentes equipos de fútbol”. Sin embargo, el vínculo deportivo es ineludible. Aguirre había sido indagado por los crímenes de la Aguada en 2009.
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