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La bonanza en las condiciones económicas, el crecimiento del ingreso y la percepción de una mejora en la situación personal de las familias llevó a que en el último año, la mayoría de los préstamos a los hogares, tanto de los bancos como de las administradoras de crédito, estuviera destinado principalmente a la compra o refacción de vivienda.

Según un estudio realizado por Equipos Consultores para el 4º Congreso Nacional de Financiamiento de Consumo, Pagos y Recuperos, celebrado la semana pasada en el hotel Radisson, cerca de 30% de los consumidores posee un crédito vigente. De ellos, 37% utilizaron ese financiamiento para el cambio o la mejora del inmueble.

“Si bien la confianza de los consumidores se redujo en los últimos meses, se encuentra en niveles altos, con una importante propensión de las familias a la compra de viviendas”, explicó a El Observador el responsable del estudio, el economista Alejandro Cavallo, director del Servicio de Perspectivas Económicas y Sociales de Equipos Consultores. El gasto en inmuebles, sostuvo, “es una decisión que se toma en un contexto de auge económico”.

Muy por detrás se encuentra el resto de las asignaciones de los préstamos. Alrededor de 8% de los usuarios que contraen créditos los usan para financiar gastos en salud, un porcentaje similar al de aquellos que pagan cuentas –energía eléctrica, agua, teléfono, alquiler, entre otras obligaciones– con el financiamiento solicitado al sector bancario y extra bancario.

En cuarto y quinto lugar se encuentra la financiación de vestimenta y calzado por un lado, y de automóviles y motos, por otro. Ambos con una participación cercana a 7% en el total de los préstamos concedidos.

“Hay una baja predisposición a la compra de automóviles con crédito bancario”, señaló Cavallo. Según señaló la encuesta, solo 11% de las personas que poseen un auto lo financiaron completamente a través de un préstamo, mientras que 14% lo hicieron de manera parcial. Dos terceras partes de los propietarios de vehículos lo adquirieron, en cambio, con sus ahorros.

“El consumidor prefiere esperar a tener la plata antes que adelantar la compra y quedar con un crédito”, afirmó el responsable del estudio, quien atribuyó ese comportamiento a “factores culturales”.

En tanto, la compra de electrodomésticos y muebles, de alimentos y bebidas, y el pago de otros créditos comprenden –cada una de las tres categorías– 5% del total de los créditos.

Según el estudio de Equipos, más de 30% de los créditos concedidos por el sistema financiero local son para la compra de bienes durables, mientras que los bienes de consumo de bajo peso y alta frecuencia representan menos de 30%. Lo contrario sucede con las compras realizadas a través de tarjetas de crédito.

A pesar de que el crédito al consumo mantiene un importante incremento –en el segundo trimestre del año aumentó 50% interanual, una vez descontada la inflación, según datos procesados por Equipos–, los niveles de endeudamiento aún son bajos a nivel local. Solo 30% de los hogares afrontan cuotas que representan más de 20% de sus ingresos.

Al mismo tiempo, señaló, hay indicadores que permiten concluir que los clientes perciben hoy una mayor facilidad para acceder al crédito bancario.

Un estudio realizado por la consultora sobre el crédito hipotecario señala que entre noviembre de 2009 y enero de este año, el índice de facilidad de acceso al financiamiento pasó de cerca de 36% a 43%, con una leve baja en marzo.
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