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El mayor temor francés al rebrote yihadista en el mundo era sufrirlo en carne propia, en su territorio. Sus misiones en África, primero, y como parte importante de la coalición comandada por EEUU para combatir al Estado Islámico (EI), después, elevaron las advertencias ante las intimidaciones de los terroristas de atacar en cualquier momento.

El país estaba bajo amenaza y ayer quedó confirmado con el peor atentado en más de medio siglo sufrido por Francia.

El ataque fue al semanario satírico Charlie Hebdo, con un saldo de 13 muertos en pleno corazón de París, lo que fue una muestra de que los islamistas radicales no olvidaron a la irreverente revista que publicó en 2006 las caricaturas de Mahoma y al país que le declaró la guerra.

En un video filmado durante el ataque desde un techo de un edificio cercano, se escucha a uno de los atacantes, vestido de negro kalashnikov en mano, gritar “¡Alá Akbar!” (Alá es el más grande) y luego a otro “¡Hemos matado a Charlie Hebdo!”.

Desde hace casi nueve años el semanario satírico está amenazado por los islamistas radicales. Su redacción fue incendiada en 2011, su director estaba amenazado con ser decapitado y desde hace meses los yihadistas y responsables islamistas piden que voluntarios pasen a la acción contra Francia, país implicado militarmente en diferentes escenarios tanto en Medio Oriente como en África.

Desde fines de setiembre Francia participa en los bombardeos de la coalición internacional contra el EI en Irak y el presidente francés François Hollande estaba por enviar a la región del Golfo el portaaviones Charles de Gaulle para participar en las operaciones.

En África, París lidera la lucha contra el terrorismo con un dispositivo de 3.000 militares desplegados en cinco países.

“Es evidente que desde la primera publicación de las caricaturas de Mahoma, Charlie se convirtió en un símbolo, en un objetivo”, dijo a la AFP Louis Caprioli, exjefe de la agencia antiterrorista francesa.

“Nunca olvidaron ni perdonaron lo que consideraron como el insulto supremo. La elección de este objetivo está repleta de símbolos: se apunta a los laicos, que osaron burlarse del profeta. A sus ojos, es una venganza divina”, agregó.

Los expertos coinciden en que los terroristas islamistas tienen buena memoria y no se olvidan jamás de su objetivo. Como sucedió con las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York, objeto de un primer ataque en 1993 cuando estalló un camión bomba en el subsuelo del complejo y luego el fatal ataque del 11 de setiembre de 2001.

En la esfera radical, en sus páginas de internet, en las grabaciones, los foros de discusión, los discursos de los jefes yihadistas circulan listas de objetivos, siempre las mismas, y se alienta a aquellos que pueden alcanzarlos.

“La pregunta ahora es saber si era una operación aislada, como la de Mohamed Merah (yihadista que asesinó a siete personas en 2012), o el comienzo de las operaciones. ¿Ingresamos en otra dimensión, con una célula que pasó a la acción? ¿Está previsto un ciclo de ataques como fue el caso en París en los años 1980?”, se pregunta Caprioli.

“Lo que es claro es que hay que hallar a los asesinos. Estoy seguro de que los servicios de seguridad activaron todas sus fuentes, todos sus sistemas de vigilancia, es la urgencia absoluta”, añadió.

A fines de noviembre una serie de videos fueron publicados en internet. En ellos se pudo ver a jóvenes franceses radicalizados, que se unieron a las filas del EI en Siria, exhortando a los candidatos a la yihad a seguir su ejemplo o, en su defecto, a “matar a los infieles”, a sembrar la angustia y el terror en la sociedad francesa.

Esto dio pie a la inquietud de las autoridades que desde hace meses temen un ataque de este tipo y reforzaron la vigilancia de los lugares públicos para fin de año.

En Francia, unas 1.000 personas están vinculadas a las filiales yihadistas que llevan a Siria y a Irak, con unos 400 enrolados en las filas de EI o el grupo Jabat al Nosra, filial de Al Qaeda en territorio sirio. Unos 120 han regresado a Francia luego de haber sido entrenados o de haber participado en combates.

Desde que el EI se hizo tristemente célebre por autoproclamar un califato y, más tarde, por difundir videos de la decapitación de occidentales capturados, Europa ha visto un problema en ciudadanos que viajaban para enrolarse en los grupos yihadistas. Y no solamente por engrosar las filas de los terroristas que actuaban en Medio Oriente, sino por el regreso de los mismos.

Identificados

Varias horas después del atentado, los tres presuntos autores han sido ya identificados, según varios medios franceses.

La web Metronews explica que los sospechosos son tres hombres de 34, 32 y 18 años con antecedentes por cooperar con redes yihadistas.

Se trataría de los hermanos franceses Said K. y Chérif K, y de Hamyd M. (el más joven), aunque se desconoce su nacionalidad.

Chérif K. fue juzgado en 2005 por formar parte de una célula de envío de yihadistas a Irak que habría reclutado a una decena de jóvenes para ir a combatir allí entre 2003 y 2005. Fue condenado entonces a tres años de prisión, la mitad de ellos exentos de cumplimiento.

Consternación y repudio

“Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”) fue el lema que recorrió ayer el mundo en repulsa contra el ataque a la revista francesa.

La masacre fue unánimemente condenada por líderes mundiales y motivó gestos de solidaridad de muchos medios de comunicación e intelectuales, además de manifestaciones espontáneas en distintas ciudades del mundo.

En Francia, más de 100 mil personas se concentraron por la tarde para rendir homenaje a las víctimas del sangriento atentado.

Muchos portaban una pegatina negra donde podía leerse “Je suis Charlie”.

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