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En el séptimo piso de un amplio departamento de Villa Biarritz, el diputado Luis Lacalle Pou se acomoda una vez más el pelo rebelde que le cae sobre la frente y le dice a la veintena de jóvenes que lo escuchan atentos: “Ojo con el estigma social. No podemos olvidarnos que al mismo tiempo que un gurí que no tiene nada se dedica a robar, también hay ricos que se llevan puesto un banco”.

Además, les informa que prefiere ver a los jóvenes haciendo malabarismos en los semáforos que dedicándose a conductas ilícitas empujados por la necesidad. Y advierte que no hay que creérsela demasiado cuando Estados Unidos le pide al resto de los países que sean rigurosos en la vigilancia del dinero proveniente del narcotráfico. “El 60% del dinero del narcotráfico está adentro de Estados Unidos. Y no lo tienen escondido debajo de las camas. Está adentro del sistema financiero”, señaló el parlamentario.

En esa calurosa tarde del jueves 8, convocado por un grupo de jóvenes blancos, el líder de Aire Fresco –quien es visto como posible precandidato a la presidencia de Unidad Nacional (ver Apunte)– dijo además que hay que ser inflexible con los gobernantes que le causan perjuicios económicos al Estado con sus malos actos administrativos.

“Atento Casco”, dice Lacalle Pou y le pide a uno de los militantes que lea en voz alta los artículos 24 y 25 de la Constitución que establecen que los funcionarios serán “civilmente responsables” si les cabe “culpa grave” en la mala gestión.

Terapia Grupal
Sentado en un taburete y con el diputado Alvaro Delgado a su diestra, Lacalle Pou también habló de la seguridad pública. Recordó que buena parte de los proyectos sobre el asunto fueron presentados por el Partido Nacional. Incluso ese que propone rebajar las penas de aquellos delincuentes que proporcionen datos a la Policía. “El proyecto del alcahuete, del buchón, como le digo yo, lo presentó Jorge Gandini, según recuerdo. Pero por muchas leyes que se aprueben, solo con eso no alcanza. Entre otras cosas, hay que hacerlas cumplir”, señaló el parlamentario.

Y advirtió que aunque está a favor de bajar la edad de imputabilidad, de poco servirá esa medida si los pobres siguen viviendo en condiciones lamentables.

“En nuestro país hay gente que no tiene cédula. Son indocumentados, NN. Ya no solo les falta agua y se cuelgan de los cables de la UTE para tener luz, sino que no van a la escuela y las ambulancias casi no entran en sus barrios. A solo quince minutos de auto de este precioso barrio, se vive esa realidad. No por eso se van a convertir en delincuentes, no creo en ese determinismo. Pero esa situación representa un empujón enorme para que mucha gente se arruine la vida aún más”, señaló.

Lacalle Pou se considera un abogado “de mitad de tabla para abajo” y más de una vez durante el encuentro en Villa Biarritz pidió la colaboración de alguien que supiera más que él en leyes. “No me obliguen a sacar la guitarra”, amenazó.

Por otro lado, consideró que la sociedad uruguaya ingresó en un espiral de “perdida de valores” en donde los bienes materiales han adquirido tal importancia que se convierten en una tentación cada vez mayor para pobres y ricos por igual.

“Esta perdida de valores también llegó al sistema político. En buena parte de la administración directamente se ha perdido la vergüenza. Es así. Hoy son normales algunas cosas que en otros tiempos le hubieran costado la cabeza a más de un funcionario. Y pienso en el affaire Pluna, por ejemplo”, agregó.

El parlamentario de 39 años le comentó a sus oyentes que ese tipo de charlas le sirven “para cambiar la cabeza”. “Es una especie de terapia grupal”, dijo antes de despedirse.
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