Lacalle Pou y Bordaberry están de acuerdo: vamos con las escuelas "charter"
La idea es apoyada por Pablo Da Silveira; Larrañaga la rechaza
Las denominadas escuelas y liceos “charter” –experiencias con financiación del Estado y participación privada– es una de las ideas que más ha seducido al filósofo Pablo Da Silveira, quien es coordinador del programa del precandidato blanco Luis Lacalle Pou (Todos) y fue elegido por este como futuro ministro de Educación y Cultura en caso de que llegue a la presidencia de la República.
Aunque esta propuesta no está incluida en el programa de gobierno de ese sector nacionalista –y por tanto no necesariamente será aplicada–, su formulación sirve para entender algunas de las diferencias que separan a los distintos grupos políticos en materia educativa.
Ya en el año 1995, Da Silveira escribió un libro titulado “La segunda reforma” en el que se detallaban las bondades de este sistema, aún cuando recién empezaba a ser aplicado tímidamente en los Estados Unidos, país en el que luego fue utilizado extensamente.
Además, en un estudio realizado para Ceres en 1999, Da Silveira abundó más acerca de la idea que supone experimentar con un número reducido de escuelas y liceos en las que –con dinero del Estado– se aplica un plan de enseñanza alternativo en el cual participan maestros y profesores voluntarios seleccionados “en función de criterios puramente técnicos y sin participación de las autoridades educativas”.
“Lo que define a un servicio público no es quién se ocupa de gestionarlo cotidianamente, sino quien tiene la responsabilidad final sobre los resultados y quién se encarga de financiarlo. Poner la gestión en manos privadas puede ser el modo más eficiente de brindar un servicio público. Y este carácter no se modificará mientras la responsabilidad final y el financiamiento queden en manos de autoridades públicas”, planteó Da Silveira.
El experto en educación señaló que más allá de la independencia técnica de esos centros de estudios –a los que se concurrirá voluntariamente– en el caso de graves fallas de funcionamiento o de una insuficiencia notoria en materia de aprendizajes “las autoridades educativas se reservarían el derecho de imponer sanciones, intervenir o eventualmente clausura la experiencia”.
Consultado por El Observador, Da Silveira dijo que su pensamiento no necesariamente representa al resto de sus correligionarios. “Cuando uno está en un grupo político debe someterse a un programa de gobierno. Pero personalmente estoy a favor de probar con las escuelas charter”, precisó.
La experiencia que propone Da Silveira es diferente a iniciativas tales como la de los liceos Jubilar e Impulso, que si bien son abiertos para todo público tienen una gestión puramente privada.
La multiplicación de este tipo de institutos es fomentada, entre otros, por el precandidato colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay).
Por su parte, el precandidato blanco Jorge Larrañaga (Futuro Nacional) ha tomado distancia de propuestas que tiendan a algún tipo de privatización de la enseñanza pública.
En un artículo titulado “Cambio Educativo: tres modelos en pugna” publicado en El Observador en agosto de 2013, el integrante de Codicen en representación de Larrañaga, Daniel Corbo, cuestionó el “universalismo uniformizante” aplicado por la izquierda, pero también las experiencias de las escuelas y liceos charter. “Se deja intocado el universo educativo de la ANEP. Se resigna a no cambiar estructuras y orientaciones, condenando a la inmensa mayoría que allí concurre a recibir educación de baja calidad y con elevados fracasos”, señaló Corbo.
Agregó que “cuando se pasa de unas pocas instituciones experimentales a una red que masifica el modelo inspirado en las escuelas charter, las investigaciones muestran que los alumnos de estas no logran mejores resultados que el promedio de los centros públicos”.l