Larrañaga en modo pausa
El líder de Alianza Nacional no tiene apuro en definir su futuro político, aunque se mostró dispuesto a asumir las "responsabilidades que el partido exija"
Como quien desea volver al lugar en el que una vez fue feliz y valorado, en las primeras horas posteriores a la interna del 1o de junio, el líder blanco Jorge Larrañaga pensó en presentarse como candidato a diputado por Paysandú. Era una forma de volver a casa sin retirarse de la política, de agradecerle al departamento que lo impulsó al escenario nacional luego de haber sido intendente por dos veces consecutivas. Ni candidato a vicepresidente, ni a senador ni a intendente: a diputado.
Esa inicial predisposición de Larrañaga muestra a las claras cómo lo golpeó la derrota ante Luis Lacalle Pou y el desasosiego que lo ganó aquel día y que, aunque fue mermando con el paso de las horas, aún está presente.
Pero en las últimas 48 horas, sus dirigentes más cercanos volvieron a verlo de pie y sin ningún apuro.
Para intentar terminar con sus tribulaciones, el lunes 9 en una chacra en las afueras de Colonia, los ocho intendentes de Alianza Nacional lo ratificaron como líder del sector y le sugirieron, una vez más, que se presente en octubre como compañero de fórmula de Lacalle Pou.
Incluso, para alentarlo, el intendente de Colonia, Walter Zimmer, llevó a la reunión un busto de Leandro Gómez que el propio Larrañaga le había regalado la primera vez que lo visitó en la cárcel de Piedra de los Indios.
Pero Larrañaga volvió a pedirles tiempo. Allegados al senador coincidieron en que la última palabra de Larrañaga sobre el lugar que ocupará dentro de su colectividad trasciende conveniencias políticas y en nada se parece a otras decisiones que tuvo que adoptar en el pasado. Esta vez la derrota lo golpeó como nunca antes. Y, más allá de los reclamos de sus compañeros, su futuro también está ligado a cuestiones personales en las que ningún correligionario puede bucear.
No obstante, ayer en una reunión que mantuvo con sus diputados, Larrañaga se mostró dispuesto a asumir las “responsabilidades que el partido exija” aunque, reiteró, no tiene ningún apuro.
Larrañaga cree que una definición rápida de la fórmula presidencial no necesariamente es garantía de éxito. Para llegar a esa conclusión le basta con recordar la noche de las internas de 2009, cuando completó raudamente la fórmula con Luis Alberto Lacalle. El Frente Amplio demoró casi un mes en hacerlo y, sin embargo, ya se sabe cuál fue el resultado en octubre.
Como aquella vez, en esta elección interna y pese a haber perdido, los pasos de Larrañaga son valorados y mirados con la misma atención con la que se mira el movimiento de los candidatos presidenciales.
Si finalmente Larrañaga no acepta compartir la fórmula con el hijo de Lacalle Herrera, deberá proponer un nombre de su grupo para cerrar el trato. Antes quiere dejar atados algunos asuntos que tienen que ver con la redacción del programa único del Partido Nacional que, según se entiende en ambos grupos blancos, no ofrecerá ninguna dificultad.
Allegados a Larrañaga dijeron a El Observador que no está en discusión la integración de un futuro gabinete de gobierno para el caso de que los blancos ganen las elecciones.
Durante la reunión de ayer con los diputados, Larrañaga señaló que no volverá a ser candidato presidencial y que tampoco integrará el directorio del Partido Nacional.
Sus compañeros, le recordaron que la políticas da muchas vueltas y que nunca se sabe. Y le insistieron acerca de la necesidad de que ejerza el liderazgo que ostenta en la vertiente wilsonista del Partido Nacional.
Larrañaga les respondió que no hay dudas de que ese liderazgo será ejercido pero, por si hiciera falta, volvió a reiterar que el tiempo y el alcance de ese paso le pertenece enteramente.
Como se ha visto, esta crónica carece de certezas. Aquí se dice que la decisión de Larrañaga puede ocurrir pasado mañana, la semana próxima o incluso más adelante. Y que tampoco se sabe cuál será exactamente la trinchera que elegirá el líder político.
Eso sí: las incertidumbres que aquí se plantean no hacen otra cosa que reflejar con bastante fidelidad las dudas que por estas horas atraviesan los pensamientos de Jorge Larrañaga. l