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Quedó atrás el tiempo en que las barracas de cueros eran grandes centros de actividad comercial, tanto en el interior como en Montevideo. El rubro que fue uno de los más prósperos del país en otras décadas, en la actualidad pasa por una profunda crisis y sufrió el golpe de knock-out en el año 2008 con la baja de la demanda que generó el quiebre financiero internacional originado en la crisis inmobiliaria de Estados Unidos.

Carmen Pssarella, presidenta de la Cámara Uruguaya de Barracas de Cueros, Lanas y Afines, aseguró a El Observador Agropecuario que el sector “tocó fondo”.

Explicó que la situación de las barracas se ha deteriorado en los últimos años y que 2014 se cerró sin mercados para el cuero lanar y para el non nato, o de ternero. “No es que tengamos un mercado poco demandado, el problema es que directamente los mercados están cerrados para estos productos”, aseguró la empresaria.

Como consecuencia de ello varias barracas dejaron de comprar cueros lanares. “En esta época la gente de campo limpia los galpones, saca la lana y los cueros, también hay mucha faena de corderos y no hay mercado para el cuero lanar. En tanto para el cuero denominado non nato, que es el de ternero recién nacido, tampoco hay demanda.

Sin embargo, para el cuero vacuno hay demanda pero no hay cueros”, explicó la empresaria. Passarella analizó que el rubro del cuero vacuno también está bastante castigado. El 2014 fue un año de poco cuero vacuno seco, que es una mercadería que ha tenido salida en los últimos años.

Por otra parte el cuero vacuno salado tiene muchas dificultades de colocación, porque Zenda hace tiempo que no compra cuero vacuno salado de campo, Paycueros y la cooperativa El Águila de Florida también compran algo, pero actualmente esta última se encuentra suspendida por Dinama y no está funcionando.

“No han dejado de crecer los problemas. Es un negocio que venía con dificultades en la última década, en 2008 se desbarrancó y no se recuperó más”, afirmó la presidenta de la gremial de barraqueros.

Señaló que el mercado para el cuero lanar eran las curtiembres locales, pero en este momento no hay colocación. Las curtiembres cerraron y no hay mercado ni siquiera para el cuero lanar crudo. Passarella afirmó que algunos frigoríficos están tirando los cueros de la faena de ovinos porque no hay colocación y señaló que estoquearlos tampoco garantiza nada, porque no se sabe si la situación se recompondrá en los próximos meses. “El rubro tocó fondo después de varios años de caída”, subrayó.

Las cantidades de cueros que ingresan a las barracas han disminuido con el tiempo. “Antes lo que nos llevaba hacer 1.000 cueros hoy lleva cuatro veces más. Antes se podían negociar 5.000 cueros por mes, pero hoy no llego a esa cifra ni recorriendo todo el país”, aseguró.

También analizó que actualmente la ganadería es mucho más intensiva y ese ganado va directamente a frigorífico y por lo tanto esos cueros no pasan por las barracas. En general los barraqueros compramos el cuero de a uno.

En los meses de fin de año trabajaron con la zafra lanera, pero el futuro es demasiado incierto, porque se vencieron los plazos de esperar para que el sector mejore, según reflexionó Passarella.

“Lamentablemente lo que se genera con la actividad de la zafra lanera no compensa tener abierta la barraca los 12 meses. Este año tendremos que pensar más seriamente de lo que lo hemos hecho en los últimos tiempos. Los barraqueros seguimos bancando el negocio con nuestro patrimonio y no sé hasta cuándo seguiremos así”, dijo.

La calidad
El mercado internacional exige cueros de alta calidad y, según Passarella, Uruguay no tiene ese estándar, porque el productor no lo cuida mucho. Explicó que son muy diferentes los cueros que llegan a las barracas y los de los frigoríficos, empresas que hacen sus propios negocios. Además señaló que los frigoríficos son dueños de curtiembres.

También señaló que la suba del dólar le ha quitado competencia internacional al sector.

“En estos rubros de exportación eso también ha incidido y retrae el mercado. Hay demanda internacional pero cueros de buena calidad hay en muchos países, ¿por qué vendrían a comprar cueros de mala calidad y caros acá en Uruguay?”, se preguntó.

Passarella subrayó que el mundo es muy rápido en tomar decisiones y recurre a alternativas más económicas, que repercuten en la realidad local. “A veces somos un poco lentos para reaccionar”, reconoció.

Agudizar el ingenio
Como alternativa los barraqueros se han ido transformando en agentes exportadores. Antes sus ventas se hacían siempre en el mercado local, pero hubo que readaptarse a la realidad.

“Hubo que salir a conocer el mundo del comercio exterior, que lleva su tiempo de aprendizaje. Pero en este momento no se puede ni siquiera exportar”, dijo Passarella.

En este marco, la reconversión de las barracas de cueros es casi inevitable. Algunos encontraron nichos de mercado dentro del mismo rubro, como comprarle cueros de alguna faena directamente a mataderos o a frigoríficos, y así poder cumplir sus compromisos con las curtiembres. La presidenta de los barraqueros insistió que el cuero de frigorífico tiene mucha más salida que el de campo.

Pero también las barracas se han achicado, tienen menos personal, y otras se reconvirtieron a la venta de insumos agropecuarios. Otros directamente se retiraron del rubro. “Para cualquiera reconvertir una empresa a la que se dedicó toda la vida es muy difícil”, comentó.

La Cámara Uruguaya de Barracas de Cueros, Lanas y Afines cuenta con unos 30 socios, pero se estima que hay más de 80 barracas de cuero en todo el país.

Exportaciones durante 2014
Las pieles y los cueros, productos que fueron de los más exportados por Uruguay en otros tiempos, entre enero y noviembre de 2014 se ubicaron en el último lugar entre los productos de exportación del país en volumen físico. Sufrieron una caída de casi 15% respecto al mismo período de 2013, comercializándose apenas 34.926 toneladas.

Si bien en volumen físico el producto ocupa el peor lugar en el acumulado anual, si se mide su posicionamiento en solicitudes de exportación en dólares sube al sexto lugar del ranking, siendo superado apenas por la soja, la carne, los cereales, lácteos y miel, madera y carbón. En ese aspecto sí hubo un crecimiento respecto al año pasado, donde creció 14%, con un monto de casi US$ 302,5 millones, lo que representa 3,5% del monto total en la sumatoria de los diferentes rubros, según lo indica un informe de la Unión de Exportadores del Uruguay.

Por lo tanto, las pieles y cueros aumentaron 14% entre enero y noviembre de 2014, respecto a 2013, en exportaciones consideradas en dólares, y sufrió una baja de casi 15% en volumen físico comercializado al exterior, según las solicitudes de exportación registradas y publicadas a través del instituto Uruguay XXI.

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