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Desde el 25 de enero el mundo viene escuchando acerca de un levantamiento popular en Egipto, que busca derrocar a Hosni Mubarak, autoritario presidente del país desde hace 30 años. ¿Quién es quién?

HOSNI MUBARAK

Es el presidente de Egipto desde 1981, cuando asumió en una tumultuosa atmósfera política, tras el asesinato de su antecesor Anwar al Sadat, que había hecho historia al ser el primer presidente de un país árabe que firmaba la paz con Israel. Es militar de formación, al igual que Sadat y Nasser, los otros dos presidentes que tuvo la República Egipcia desde su nacimiento en 1952, lo que ratifica el peso del poder miliar en el país.

Desde su llegada, en el medio de un caos político, Mubarak decretó un estado de emergencia que le permitía apresar adversarios políticos sin proceso. Pero ese estado de excepción no se movió en 30 los años de mandato. Las elecciones parlamentarias y presidenciales son consideradas una farsa: sin observadores internacionales y con muchos de los partidos ilegalizados, el oficialismo, centrado en el Partido Democrático Nacional, se ha quedado con la aplastante mayoría una y otra vez.


A pesar de todo eso, Mubarak es un aliado clave de EEUU en la explosiva región de Medio Oriente. Para Washington, Mubarak se fue posicionando con el tiempo como un político previsible, no solo capaz de mantener la paz con Israel, sino de no expresar reparos a pesar de las sucesivas guerras de los israelíes con Hezbollah en Líbano o Hamas en Gaza, que indignaron a todo el mundo musulmán. Recibe una ayuda de Washington de aproximadamente US$ 2 mil millones anuales, tanto económica como en fuerte equipamiento militar. Todo eso le ha dado a EEUU un aliado consecuente en política exterior, aunque inflexible a los pedidos por democratizar la sociedad.

OMAR SULEIMANI

Nombrado vicepresidente el sábado –el cargo no existía desde 1971-, es el hombre encargado por Mubarak para encabezar una negociación con la oposición y con EEUU, buscando asfaltar una reforma política que el pueblo pide desde hace días en la calle. A pesar de ese cargo de diálogo político, se trata del antiguo jefe de los servicios secretos egipcios, responsable del encarcelamiento de miles de opositores. Es respetado en EEUU, sobre todo en círculos militares, como uno de los hombres clave para derrotar al integrismo relacionado con Hamas, además de su intermediación en el conflicto palestino-israelí. Muchos han destacado su estrecha relación con Mubarak, a quien el presidente le debe la vida, luego que lo salvara de un atentado en 1995.

MOHAMED ELBARADEI

Es el personaje favorito de Occidente, quien aporta tranquilidad y aleja fantasmas de una revolución islámica en el mayor país árabe, vecino de Israel. ElBaradei, definido como “burócrata internacional” por los medios de EEUU, es un diplomático egipcio que fue presidente de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Curiosamente, su llegada a ese cargo está cargada de polémica con EEUU: fue el sucesor de Hans Blix, el inspector de la ONU que más se opuso a la invasión de EEUU a Irak, por considerar que no había elementos para sostener que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva.

Sin embargo, elBaradei se mostró como un entusiasta defensor del ideario del actual presidente de EEUU, Barack Obama, que ratificó buena parte de la agenda de elBaradei en la última cumbre de no proliferación nuclear en Washington, citada por el propio Obama. Cables de WikiLeaks aseguran que, en una gira por Sudamérica, elBaradei pidió a los dirigentes de la región que “ayudaran a Obama”. A pesar de ese perfil, en los últimos tiempos se ha plegado a los aires políticos que se respiran en El Cairo, endureciendo su posición con respecto a EEUU, sobre todo en la complicidad con el régimen de Mubarak. También por su decidida oposición al bloqueo israelí a Gaza, que ha denunciado como un “crimen para la humanidad”.


De todos modos, Washington sabe que es un interlocutor con el que se puede hablar, más allá de poder disentir en algunos puntos.

Conocido internacionalmente, su figura es resistida por muchos sectores en Egipto, y hasta ignorada por la amplia mayoría de la población. Sus opositores aseguran que está desconectado de la realidad, ya que gran parte de su vida estuvo fuera de Egipto, y de hecho recién llegó al país el 27 de enero, una vez que la revuelta estaba en marcha.

A pesar de eso se ha convertido en el representante de una amplia coalición de partidos moderados, La Asamblea Nacional por el Cambio, para encabezar la transición democrática una vez que caiga el régimen de Mubarak. En un movimiento sorprendente, la propia Hermandad Musulmana lo ha respaldado. De no mediar sorpresas, será el hombre que asuma el poder para llevar al país a las elecciones si llega a caer finalmente el gobierno de Mubarak.

Como gobernante temporal, difícilmente se lo pueda imaginar como el hombre del poder más allá de setiembre. Sin embargo, su trabajo puede consistir en sentar las bases de una democracia que después no sea fácilmente engañada por movimientos radicales.

HERMANDAD MUSULMANA

El gran cuco de esta historia, al menos para Occidente. Se trata de una de las organizaciones político-sociales más antigua de la región, desde que se creó en la década de 1920. A partir de ese momento sufrieron varias ilegalizaciones, la última durante la presidencia de Saddat, luego que la Hermandad reaccionara por la firma de la Paz con Israel en Camp David tras la guerra de1973, un reclamo que mantienen hasta hoy.

Básicamente, la organización busca la imposición de la Saharia (ley islámica) por vías pacíficas. Lógicamente eso choca contra la comunidad de cristianos coptos y la población laica, lo que será uno de los motivos de tensión si se impusieran como el movimiento mayoritario.

Sin embargo, a Occidente también le preocupa lo que pueda ocurrir con el vecino Israel, sobre todo teniendo en cuenta que Egipto comparte frontera con la franja de Gaza. De hecho, el gobierno israelí –y buena parte de la inteligencia de Washington- considera a la Hermandad Musulmana y al movimiento integrista de Hamas como uno solo. Con la Hermandad en el poder, podría facilitase que Egipto levantara su parte del bloqueo a Gaza, para que el movimiento integrista pudiese rearmarse y ser una preocupación para Israel, que en los últimos tiempos ha establecido un bloqueo aún más duro a la franja, denunciado por la comunidad internacional. Tienen un aparato político aceitado, lo que los posiciona como uno de los posibles movimientos en llegar al poder.

OTROS PARTIDOS MENORES

El Wafd, de Sayed el Badawy, que boicoteó las últimas elecciones –en las anteriores había sido la segunda fuerza opositora-, o Al Ghad, del líder Ayman Nur. Ambos estuvieron presos en los últimos tiempos, simplemente por su oposición política. De todos modos, entre todos los partidos opositores no superan las 15 bancas en un Parlamento de 518.

BARACK OBAMA

El presidente de Estados Unidos está parado en una posición compleja, contradictoria y de imposible solución: por un lado, debe mantener la histórica alianza con Israel, ya que un conflicto en Medio Oriente tendría consecuencias imprevisibles para todo el planeta. Pero por otro, la posición de los dictadores aliados de EEUU, como Mubarak o el rey Abdulalh de Arabia Saudita, siempre han sido una amarga contradicción para el campeón de la democracia mundial.

Con más o menos fuerza, Washington ha intentado presionar a Mubarak para promover cambios democráticos en el país, aunque nunca ha encontrado resultado. Sumado a la millonaria ayuda económica, no son pocos los que tachan esos reclamos de EEUU por democracia como una gran fachada.

La posición de Obama es todavía más compleja: en el inicio de su mandato dio un histórico discurso, nada menos que en la Universidad de El Cairo, en el que tendió la mano a todo el mundo musulmán. Fue una llamada democrática a todos los países de la región, y especialmente a sus líderes, para que no promulgaran los valores democráticos mientras luchaban por el poder y se los olvidaran apenas alcanzaban el sillón de mando.

Ese discurso le pesa a Obama, que ahora debe hacer malabarismos en sus declaraciones y movimientos diplomáticos. Por un lado, para apoyar a la lucha del pueblo que se moviliza desde hace días, pero al mismo tiempo no generar un efecto que facilite, tras la caída de Mubarak, la llegada de una oposición islamista radical anti-Israel.

Para peor, la revolución tomó al presidente enteramente por sorpresa, mientras empezaba a disfrutar de una suba de su imagen y cuando se proponía a impulsar anuncios económicos para cimentar la salida de la crisis de su país –y con eso sus chances de reelección en 2012-. Y a pesar de que al presidente no le gustan los asuntos en los que la agenda no la impone EEUU, la crisis puede condicionar la relación que tendrá con el mundo árabe de aquí en más.

¿QUÉ PUEDE PASAR EN UNAS ELECCIONES LIBRES?

Nadie lo puede saber. Se trata de una sociedad oprimida, donde se han roto todos los puentes naturales de una democracia. Quienes reparan en el miedo sobre un triunfo de la Hermandad Musulmana hacen hincapié en un punto lógico: se trata de la única organización que ha mantenido una estructura, ya sea en la clandestinidad o en el exilio, que le permite sacar ventajas rápidamente si se llama a una elección, porque tiene los mecanismos económicos y de ayuda social para colaborar con enormes sectores de la sociedad sumidos en la pobreza, y que suelen aceptar con gusto un discurso nacionalista y anti occidental.

ES UNA REVOLUCIÓN DE JÓVENES

Fueron los jóvenes quienes iniciaron la revuelta, con el contagio de Túnez –allí la propuesta la inició un universitario desempleado que se inmoló- y usando Internet y las redes sociales como un arma. Esa juventud, medianamente educada, puede inclinarse hacia un candidato más moderado. Pero se trata de una pequeña porción de la sociedad, que no definiría una elección.

LOS DÍAS POSTERIORES A LA CAÍDA SERÁN CLAVES

Si Mubarak finalmente cae, será clave cómo se acomoda el mapa posterior. ¿Quién se atribuirá la victoria? Estados Unidos intentará llevar agua hacia su molino, pero consciente de que hay una mala imagen del país en Egipto –ayudado por su ambigua postura de los últimos días- seguramente no haga muchos movimientos políticos para no perjudicar sus propios intereses con un efecto boomerang. Mucho menos Israel, a quien le alcanza con expresar una opinión para saber que el pueblo egipcio irá en el sentido exactamente contrario.

Irán también querrá atribuir la victoria, aunque quizás el triunfo de una revolución sea lo opuesto a un régimen como el de Mahmoud Ahmadinejad. No solo porque se trata de sunitas, mientras Irán es chiita: en 2009 Irán vivió un movimiento similar tras las elecciones amañadas, que en ese caso acabaron con una cruenta represión. Sin embargo, Teherán sí puede “vender” el discurso de una revolución islámica, anti EEUU, pero sobre todo, anti Israel, y así obtendría un triunfo sin mover un dedo. Ante todo, lo clave será cómo se procesen las reformas constitucionales que serán necesarias para garantizar elecciones libres

DATOS DE EGIPTO

(según CIA World Factbook)


Población: 80 millones de habitantes


Raza: Egipcia (99,6), otros 0,4%


Religión: el 90% es musulmán, el 10% cristianos (coptos 9%, otros 1%)


Alfabetización: 74%


Últimas elecciones: Hosni Mubarak 88.6%, Ayman Nour 7.6%, Noman Gomaa 2.9%


Composición del Parlamento: NDP (oficialista): 419 bancas


NWP 6 bancas


Tagammu 5 bancas


Partido Democrático por la Paz 1


Partido de la Justicia Social 1 banca


Partido del Mañana 1 banca


Independientes 70 bancas


Sin definición: 4 bancas


Bancas elegidas por el Presidente: 10

ECONOMÍA


PBI Per cápita: US$6,200


Población por debajo de la línea de a pobreza: 20%


Desempleo: 9,7%

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