¿Por qué, ante la instalación del Sistema Nacional Integrado de Salud, a las grandes mutualistas del país les comenzó a ir mal y a las instituciones de porte mediano o chico no?
¿Por qué, ante la instalación del Sistema Nacional Integrado de Salud, a las grandes mutualistas del país les comenzó a ir mal y a las instituciones de porte mediano o chico no?
Las mutualistas grandes son, en general, las más antiguas y por tanto las que tienen mayor proporción de adultos mayores. Previo al Fonasa las mutualistas (salvo alguna excepción) cobraban a todos sus afiliados la misma cuota. A partir del SNIS comienzan a recibir “cápitas-salud” diferenciadas por sexo y edad. Los niños muy pequeños y los ancianos generan una cápita más alta que el resto.
Pero hasta el momento el SNIS ha incorporado preferentemente adultos y niños, pagando por lo tanto a los prestadores por esos afiliados, cápitas inferiores a la cuota preexistente. En consecuencia, el ingreso promedio por afiliado que recibe una mutualista resulta inferior al que venían percibiendo, particularmente si tiene una alta proporción de afiliados añosos. Estos antes eran subsidiados por los más jóvenes y, al haber ingresado al Fonasa, éstos no generan más ese surplus.
Un segundo motivo radica en que las mutualistas grandes realizaron una inversión importante para insertarse exitosamente en el SNIS. En la medida en que los adultos mayores y los ancianos no se han incorporado aún al Fonasa las mutualistas que realizaron ese esfuerzo tienen capacidad de atención ociosa que genera menor ingreso al previsto. Por último, las mutualistas medianas y pequeñas son más fácilmente gestionables en forma eficiente; la interacción es más personal y directa.