Hay publicidades que marcan a una generación. Algunos todavía recitan de memoria el guión de los comerciales y otros cantan las canciones de productos que todavía existen.
Hay publicidades que marcan a una generación. Algunos todavía recitan de memoria el guión de los comerciales y otros cantan las canciones de productos que todavía existen.
Entre las publicidades destacadas está el comercial del Banco de Seguros del Estado que cuenta la historia de un hombre que acaba de comprarse un auto verde “medio lechuguita” . En un bar, habla por teléfono con un amigo, a quien le transmite la alegría de haber logrado hacer su sueño realidad después de ahorrar cuatro años. Del otro lado del teléfono su amigo le pregunta si contrató un seguro para el vehículo. “¿Seguro? ¿Para qué quiero seguro?”, le dice. Cuando lo está diciendo, un camión viene por detrás y lo embiste.
Otra histórica es la de Saman en la que se cuenta la historia de un niño al que le compraron galletas de arroz para que adelgazara. “Al principio las probé con jamón, con queso, pero cuando las probé con dulce de leche fue mi perdición”, dice.
La tercera más destacada es la de Better Life, en la que prendas dialogan entre sí y destacan el “trato” de la tintorería.