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En diciembre del año pasado, el Banco Central (BCU) evaluó al Banco República (BROU) en el cumplimiento de los controles antilavado. “El BCU nos hizo unas cuantas observaciones. Pero el énfasis lo puso en que faltaban acciones concretas de la dirección (del banco) para que los procedimientos y las políticas dispuestas por la Unidad de Prevención de Lavado de Activos fueran efectivamente puestas en práctica por el resto de la organización. Fue un cuestionamiento a la dirección, no tanto a la Unidad de Prevención de Lavado de Activos”, dijo el miércoles Andrés Carriquiry, gerente ejecutivo de la unidad antilavado del banco.

“Eso logró que la dirección dijera: ‘¡Epa! ¿Qué pasa con esto? ¿Qué tenemos que hacer?’. Y volvió ese mensaje firme desde la cabeza (del banco), que está apoyando fuertemente las tareas de prevención”, expresó Carriquiry. “¿Cuál es el principal mal que tenemos nosotros? Lo más complicado es que todos los funcionarios del banco cumplan con los procedimientos (antilavado). La única forma de lograr eso es con un mensaje clarísimo de la dirección. Hay que mandar mensajes concretos. Que la organización sepa, desde la cabeza hacia abajo, que es un tema prioritario”, agregó Carriquiry en la jornada de capacitación sobre cumplimiento de controles antilavado, organizada por BCS, una consultora especializada en el tema. El BROU tiene 140 sucursales en todo el país. “El compromiso de los gerentes de las sucursales es mucho menor al que pretendemos”, reconoció Carriquiry.

“Hay cuatro personas (en el BROU) que están permanentemente viajando de dependencia en dependencia por el interior para explicarles qué riesgos corren (los gerentes), porque normalmente los tipos no saben que corren riesgo penal. No lo tienen totalmente presente. Podés ir preso por eso. Mañana, cuando el juez pregunte, le vamos a decir: ‘Hable con el gerente’”, aseguró, en una conferencia titulada Los principales desafíos para los oficiales de cumplimiento.

Por su parte, la oficial de cumplimiento del banco Hapoalim, María Pilar Pedrazzini, aseguró que el BCU también apuntó a la dirección del banco para exigir los controles. “El BCU siente que si no queda claro que el mensaje es para la dirección, se pierde. En nuestro caso, el BCU hizo hincapié en que la debilidad no era del oficial de cumplimiento sino del equipo directivo”, explicó Pedrazzini, que expuso sobre el tema.

Bancos, principales lavaderos
Ricardo Gil Iribarne, director de Proyectos del Grupo de Acción Financiera Internacional de Latinoamérica (Gafilat), aseguró que “el sector financiero en el mundo y en Uruguay sigue siendo un sector clave para el lavado”.

“Vean cuáles son los casos recientes y grandes (de lavado de dinero) en el mundo: todos bancos”, expresó. Luego recordó –sin mencionar al banco ni al narcotraficante– un allanamiento al Royal Bank of Canada (RBC) en el que participó en 2008. Una sociedad anónima de un ciudadano colombiano procesado por narcotráfico había transferido US$ 2 millones por ese banco para comprar una estancia en Salto, donde aterrizaban las avionetas con cocaína. Cuando Gil Iribarne, que en ese momento era la jerarquía nacional antilavado, pidió al banco información sobre el colombiano, los ejecutivos no tenían nada. Los controles antilavado evidentemente no se habían cumplido. “Hay problemas serios”, concluyó Gil Iribarne entonces. El colombiano, Gustavo Durán Bautista, preso en el penal de Libertad desde 2007, quedó libre días atrás, pero será extraditado a España, donde es investigado por lavado de dinero, informó El País.

Los inconvenientes con los bancos no son exclusivos de Uruguay. El 10 de marzo, las autoridades de Andorra intervinieron la Banca Privada D’Andorra luego de que Estados Unidos advirtiera que ese banco es “una preocupación de primer orden en materia de blanqueo de capitales”. Inmediatamente, el Banco de España intervino el Banco de Madrid, controlado por BPA.

A su vez, el banco HSBC de Suiza fue denunciado por la Administración Federal de Ingresos Públicos de Argentina por proteger US$ 3.500 millones de ciudadanos o empresas argentinas que evadían así sus impuestos.

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