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Licencias maternales, aquí y en el mundo

Un mapeo laboral en torno a mujeres a punto de parir o con niños recién nacidos da cuenta de los criterios arbitrarios y la desigualdad en varias partes del mundo

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11 de mayo de 2018 a las 05:00

[Por Pablo Donadio]

El mundo fue y será una porquería. Lo supo Enrique Santos Discépolo, y también Gardel, que cantó Cambalache a viva voz por todo el planeta. Hay en ese tango un concepto arrasador: la maldad insolente. Ese término podría aplicarse a un tema soslayado en casi todos los trabajos, en casi todos los países y que afecta a casi todas las familias. ¿Hay un estado de mayor vulnerabilidad, de más necesidad que el de una mujer embarazada? Desde las sociedades más arcaicas que piensan a la mujer bajo el mandato de la concepción, a las más progresistas que lo ponderan dentro de una serie de deseos femeninos, pasando por los sectores sociales más frágiles donde la mayoría de edad (y muchas veces la propia identidad) se legitima con la maternidad, los derechos laborales del 95% de las mujeres que deben trabajar para vivir rozan la insolencia. Pero en este mundo donde la productividad se impone a la humanidad, también hay matices, y algunas regiones plantan bandera en términos de ampliación de derechos, del necesario rol del padre y de la buena mixtura entre Estado y privados.

La madre del problema

"Hoy en día las licencias están obsoletas. Hay mucha heterogeneidad en el sector público según si los padres trabajan en una municipalidad u otro organismo estatal. De esta manera, el derecho de un niño a ser cuidado depende del trabajo que tengan su mamá y su papá. Por eso es necesario pensar un sistema universal enfocado en la equidad", asegura Carolina Aulicino, oficial de política social de Unicef Argentina. Habla del complejísimo universo de las licencias, los derechos complementarios (dar de mamar en horas laborales, contar con guarderías internas, etc.) y la ínfima consideración de los padres. Todo esto para trabajadores regulares con un amparo superior al empleo informal o "en negro", y suponiendo el cumplimiento de las leyes por parte de los empleadores, a la vez sujetos a cada distrito de cada país, donde no hay una mínima unidad de criterios. Un ejemplo simple: en Argentina, una docente del estado provincial de San Luis goza de seis meses frente a cuatro que le darían en Córdoba, pero en ambos casos es ampliamente superior a una relación contractual privada. En ese país las familias cubiertas acceden a distintos tipos de licencia según el sector y la provincia en la que trabajen, en general de 90 a 210 días para la mujer, y solo en la provincia de Tierra del Fuego 180 de ellos pueden administrarse entre madre y padre.

En Uruguay, coinciden muchos especialistas, se dio un paso adelante. En 2014 el presidente José Mujica firmó la reglamentación de la ley 19.161, con cambios en los regímenes de licencias por maternidad y paternidad. Se pasó así de 12 a 14 semanas para las mamás y la licencia por paternidad aumentó gradualmente de 3 a 10 días. Pero la cosa no termina allí. Una vez finalizada la licencia maternal, el padre o la madre pueden trabajar media jornada por seis meses, garantizando la compañía y asistencia del niño gracias a un subsidio del Banco de Previsión Social. Ese derecho se da "indistintamente y en forma alternada", por lo que se pueden turnar (por ejemplo, que el padre haga medio horario los lunes, miércoles y viernes y la madre, los martes y jueves), y nunca pasar las cuatro horas durante esa licencia, por más que se trabaje nueve regularmente.

Yéndonos más al norte, según el artículo 43 de la Constitución Política de Colombia, "la mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación. Durante el embarazo y después del parto gozará de especial asistencia y protección del Estado, y recibirá de este subsidio alimentario si entonces estuviere desempleada o desamparada". Fue la ley 1822 de 2017 del mismo país la que dictó las últimas disposiciones sobre el tema y amplió la licencia a 18 semanas en la época de parto "remunerada con el salario que devengue al momento de iniciar su licencia", aunque "esta será de una semana con anterioridad a la fecha probable del parto debidamente acreditada", es decir que debe trabajar hasta los ocho meses y 20 días de embarazo. Asimismo, el artículo 238 explica que el empleador debe concederle dos descansos de 30 minutos sin descuento dentro de la jornada para amamantar a su hijo durante los primeros seis meses de edad (ver recuadro).

Papá testimonial

Para el ámbito laboral, el rol del hombre fluctúa entre la discriminación y el anacronismo. El mensaje es claro: traer la plata, no cuidar al bebé. La licencia por paternidad, tan necesaria en el hogar de un niño recién llegado, es pobre en todo el continente. Colombia ofrece cuatro días, mientras Brasil y Chile cinco. Ecuador y Uruguay aventajan al resto con 10, mientras Guatemala y Paraguay ofrecen la peor, dos, junto a Argentina, donde los hombres pueden pedir más días por casarse o por estudio que por ser padres. Se amplía así una desigualdad clave en términos laborales, que elimina "costos" de licencia y salarios familiares, una de las razones que históricamente ha priorizado la elección de hombres sobre mujeres. Esto vio con astucia el actual gobierno argentino, que impulsa una reforma laboral perjudicial para los trabajadores por la desregulación en muchos aspectos y la suba de la edad jubilatoria, pero cuyo "gancho" radica en la suba de la licencia paterna a 15 días. "Se trata de un cambio con alta demanda en todos los sectores, aunque muchas empresas ya brindan este beneficio", cuenta Paula Urien, periodista del diario La Nación especializada en el mercado laboral. El proyecto oficial propone extender la base, aunque según los especialistas no alcanza. "Existe una propuesta tomada de Uruguay que apunta a una reforma gradual. Uno de los desafíos más importantes es el impacto fiscal, ya que la licencia se paga desde el Estado, es por eso que se pensó en una propuesta a largo plazo", amplía Aulicino

El Centro de Implementación de Políticas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) presentó una propuesta para modificar de forma paulatina el régimen de licencias que comenzaría este año y terminaría en 2030. Los objetivos finales buscan partir de una licencia por maternidad de 98 días, una de paternidad de 30 días, y sumar 60 días de licencia familiar que cada familia puede organizar según su conveniencia. Pero allí entra en juego la informalidad. Gala Díaz Langou y Florencia Caro Sachetti, de Cippec, muestran que en Argentina solo el 47,5% de los trabajadores padres y el 51,1% de las trabajadoras madres tienen cobertura, ya que el índice de trabajo en negro llega casi al 34%. Por ello la propuesta no solo aumentaría la cantidad de días, sino que contemplaría una licencia universal que incluyera a todos los trabajadores: en blanco, informales y monotributistas; incluye la coparentalidad para reducir la desigualdad de género en el trabajo; y la equidad, para tomar en cuenta a las adopciones y para también contemplar a las familias integradas por dos madres o por dos padres.

Lo peor, lo mejor

maternidad

Europa suele verse muchas veces a través del espejo de Blancanieves: todo es maravilloso e histórico, grandilocuente como sus castillos y en sus calles los transportes llegan en hora, nadie tira un papel al piso, siempre se cede el paso al peatón. Es justo recordar que el viejo continente construyó su poderío, su orden y progreso en parte saqueando América, África y Asia (y a ellos mismos), pero también señalar su ejemplaridad en algunos aspectos, como el de las licencias y derechos de madres y padres. Según un informe de la BBC Mundo, los países con licencias de maternidad más largas están allí. "Reino Unido otorga 315 días de permiso al igual que Noruega, mientras Suecia 240, y países de la Europa del Este, como Montenegro, Bosnia y Albania, 365 días, con Croacia garantizando el más largo en el mundo: 410", subraya el artículo. Pero ante licencias tan extendidas, los sueldos no siempre son completos. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Reino Unido abona el 90% del salario en las primeras seis semanas, de la semana siete a la 39 paga algo menos, y a partir de la semana 40 ya no se remunera. Croacia ofrece el 100% del sueldo hasta los seis meses (luego da una ayuda) y en Noruega se paga el 100% del salario si se elige 35 semanas o el 80% si se toman las 45 que ofrece. Suecia ofrece el 80% del salario anterior durante todo el periodo. El informe señala también que solo una treintena de países del mundo cumple la recomendación de la OIT de conceder por lo menos 14 semanas de licencia a la madre y pago no inferior a dos tercios de sus ganancias laborales previas. Para los padres, son pocos los países generosos: Noruega ofrece dos semanas, pero en numerosos acuerdos colectivos llega a 14, Islandia proporciona 90 días, Suecia 70, Finlandia 54 y España 28. Así la amplia mayoría de las/os trabajadoras/es del mundo (alrededor de 830 millones a 2015) carecen de suficiente protección ante la llegada del niño. De esa cifra, casi el 80% son de África y Asia, con las ocho semanas de Malasia y Sudán como las peores licencias. "A este grupo se suma la primera potencia económica del mundo, superada incluso por algunos países en vías de desarrollo y altos índices de pobreza: Estados Unidos solo brinda 12 semanas de permiso de maternidad sin ninguna remuneración", señala la nota.

Mother fucker

Efectivamente, el país gobernado por Donald Trump es junto con Lesotho y Suazilandia (África), y Papúa Nueva Guinea y Australia (Oceanía), de los más crueles frente a la maternidad. Apenas los estados de California, Nueva Jersey, Rhode Island y Hawái, ofician desde 2012 de excepción a la regla, y Connecticut y Maine han promulgado leyes de permiso pago por fuera del gobierno federal, que recién desde el año pasado discute la creación de un programa que otorgue a madres y padres seis semanas de licencia paga después del nacimiento o la adopción. En la América meritocrática el liderazgo llega, una vez más, desde el sector privado, con algunas compañías como Netflix que declararon el ofrecimiento a sus empleados de hasta un año de licencia remunerada, sin distinciones entre hombres y mujeres. Así, algunas de las principales compañías estadounidenses "compiten" hoy por mejorar las condiciones laborales de sus empleados. "En este novedoso campo de batalla, la empresa Yum! ha anunciado una licencia de maternidad para sus trabajadoras que amplía a 18 semanas pagas. Además, ofrece seis semanas completamente pagadas a los padres para vincularse con el bebé, independientemente de que sean adoptivos o no", dice un artículo de abril de 2017 en el diario Las Américas. "Son más de 20 grandes empresas norteamericanas las que introdujeron o ampliaron los permisos por paternidad a sus empleados. Entre ellas se encuentran Amazon, Facebook, Paypal, Zillow, Spotify y Starbucks. Yum!, propietaria de KFC, Pizza Hut y Taco Bell, no podía ser menos, por lo que explicó que su nueva política tiene carácter inmediato y los trabajadores pueden beneficiarse desde ya", cuenta el periódico más antiguo de Miami para la comunidad hispana. Esta ampliación de los permisos a padres para estar con sus hijos "es invertir en futuro; es el legado de la empresa para nuestra gente y nuestra cultura", resume Tracy Skeans, jefa de personal en Yum! Viernes de medio día y un mínimo de cuatro semanas de vacaciones pagadas más dos adicionales de bonificación en el décimo, vigésimo y trigésimo año de servicio; apoyo a los padres trabajadores incluyendo acceso telefónico a un médico las 24 horas; ayuda financiera para servicios de adopción, tratamientos de fertilidad, servicios de apoyo al autismo y jardines infantiles son otros beneficios de una firma que, a diferencia de otras empresas americanas, comienzan a reaccionar casi un siglo después a las primeras normas de regulación universal propuestas por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en 1919.

Salas de lactancia y guarderías

Muchos especialistas coinciden en que uno de los principales factores de frustración de la lactancia materna es el regreso de las madres al trabajo. Muchas legislaciones contemplan permisos: en Chile, Colombia o El Salvador, existen cortes de una hora durante seis meses para que las madres salgan a amamantar. En Argentina, el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo establece dos descansos de media hora para dar de mamar durante un año, debiendo el empleador habilitar salas maternales y guarderías para niños, misma recomendación, entre otros derechos, vigente en el Convenio 183 de la OIT. Pero la realidad es que son muy pocos los lugares con guarderías y los descansos funcionan solo cuando se vive cerca del trabajo, hecho que lleva a muchas mujeres a juntar esas horas y salir antes, sin haber dado de mamar en sus horas de trabajo. Además, estos permisos suelen darse por seis meses, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dos años de lactancia materna. Así, Unicef muestra tendencias dispares, como el ascenso del porcentaje de trabajadoras que amamantan en el Reino Unido frente al escaso 31% de mujeres que dan leche materna a sus bebés en México.
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