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El exceso de lluvias en el área granjera afectó la calidad de hortalizas y frutas, y ajustará el volumen de abasto al Mercado Modelo, lo que generará un incremento en los precios al consumidor, admitió a El Observador el agrónomo Alfredo Pérez, funcionario del mayor centro de comercialización hortifrutícola del país. La magnitud del incremento y cuándo se apreciará en ferias y góndolas dependerá de cada rubro, dado que la intensidad de los daños varía.

En frutales los problemas se han observado principalmente en uvas, duraznos y peras. Hubo gran afectación en hortalizas de hoja que, al igual que los productos que crecen bajo tierra, son muy sensibles al exceso de humedad. Son los casos de lechugas, tomates, papas, boniatos, zanahorias y zapallos.

El Observador realizó ayer una recorrida por el área granjera de Canelones. A Fernando Imperiale, productor de paraje Echavarría, en uno de los montes el agua acumulada llegó a un metro. Las frutas de los perales por debajo de esa altura se están pudriendo y cayendo. “La pérdida es de 25% de la pera”, lamentó.

También produce uva de mesa y para vinificar. Ya tiene problemas de botritis –hongo que ataca al grano– con granos rajados, “algo que se acentuará cuando deje de llover y haga calor”.

La adversidad climática, cada vez más frecuente e intensa, ha motivado que haya dejado de producir manzana y pera en algunas quintas, donde comenzó a criar vacunos, “que es menos riesgoso”, indicó.

“Esto es catastrófico para la uva, es un cáncer, terrible”, dijo Néstor Lorenzut, otro viticultor visitado, en el paraje Cañada Montaña. “Hoy de mañana fui hasta el fondo de la quinta y volví llorando”, expresó con tristeza.

Comentó que “estas lluvias te hacen perder un año de trabajo, es un momento bravo; nos pagan menos y hay que gastar más”.

Tanto mermó el ánimo de este productor que ordenó a sus hijos parar una obra que iban a ejecutar ya: la construcción de una cámara de frío para guardar la fruta. Los paneles de espumaplast eran, en un costado del galpón, mudos testigos de una tarea urgente: tijera en mano uno de los hijos de Lorenzut quitaba de los racimos cosechados de apuro los granos defectuosos, acondicionando la uva para enviarla a un supermercado de la capital “y rescatar algo”.

Así se procura salvar la uva de mesa. La de vino, en muchos casos tendrá menos azúcar y su calidad notoriamente afectada.

Adrián Suárez, presidente del Centro de Viticultores del Uruguay, presente en la recorrida, explicó que esta adversidad se añade a otra “de fondo”: hay un gran sobrestock de vino, con una nueva vendimia por delante que promete mucha uva y dificultades para comercializar a un precio que asegure algo de rentabilidad.

En esas zonas de Canelones en enero cayeron 400 milímetros, cinco veces más que lo llovido en 2013, y lo peor es que parece que habrá más precipitaciones. Para la botritis más allá de aplicaciones preventivas ineficientes cuando llueve tanto, nada se puede hacer una vez que se instala en los racimos.

A la granja, y en particular a los productores de uva, en un año la naturaleza les dio cuatro golpes de nockaut: granizo el 24 de enero de 2013, heladas el 28 de octubre, temporal de viento a mediados de enero y ahora lluvias excesivas.

Las lluvias generaron además roturas de caminería interna en las quintas, arrastre de tierras y además de sus frutos algunas plantas se han perdido.

José Lez, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, señaló ayer que a nivel oficial hay un monitoreo minuto a minuto de la adversidad, y que es prematuro para evaluar el daño.

Antonio González, directivo de la Asociación de Productores Agrícolas de Canelones, destacó que “hay gente con mucho daño y otros por ahora salvaron todo”.

Añadió que “lo bueno es que por primera vez en algunas zonas hay gente asegurada para el exceso de agua, por el Seguro Índice que implementó el Ministerio de Ganadería esa gente, que tiene ahora un problema, recuperará hasta US$ 2.000 por hectárea”.

Ese seguro cubre pérdidas en cinco rubros: tomate, zanahoria, zapallo kabutiá, boniato y cebolla, en una innovación que seguro irá extendiéndose.

González señaló que “un problema grave adicional ahora es que no se ha podido sembrar toda la papa que se pensó para la zafra de otoño”. Si el tiempo no mejora y los paperos no avanzan en la siembra en unos meses puede haber dificultades para abastecer a la plaza en forma adecuada.

Erik González, presidente de la Confederación Granjera del Uruguay, informó que en otro de los polos granjeros nacionales, en la zona de Salto, diversos productores reportaron daños trascendentes por anegamiento, por ejemplo en canteros de frutillas y áreas de zapallo.

El tiempo daña algunos rubros del agro

Habrá que tener paciencia porque el estado del tiempo seguirá siendo malo para las actividades en el sector agropecuario, en especial al sur del río Negro. Luego de la jornada lluviosa de ayer, los días que siguen hasta el viernes tendrán una alternancia de lluvia con cielo nublado, predijo a El Observador Mario Bidegain, responsable del área de climatología de la Dirección Nacional de Meteorología. De sol, nada. El consuelo es que habrá a partir de hoy una mejoría y descenderá el volumen de las precipitaciones, provocadas por la formación de tormentas sobre el territorio argentino, según Bidegain. Para la actividad agropecuaria, el exceso de agua generó hongos en los cultivos de soja, es un riesgo de parásitos y pietín en ovinos, provocó pérdidas en cultivos hortícolas y en la cosecha de uva, y afecta al arroz. En la zona sur, hubo localidades en las que llovió el triple de lo que es normal.

Postergan Expo y cobran tasa

Por las abundantes lluvias se postergó la 29ª Expoferia Ovina de Paso de los Toros, prevista para esta semana. Ahora la actividad se hará del martes 11, al jueves 13. Hay caminos cortados, los vellones mojados dificultarían la tarea de los jurados de admisión y la Intendencia de Tacuarembó cobra una tasa por el uso de la caminería rural en estas circunstancias, lo que aumentaría los costos, según se informó desde la organización.
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