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Llovió y eso trajo tranquilidad a los productores. También el agua vino a Argentina y al Sur de Brasil y eso influyó, lógicamente, en los precios de la soja.

Ayer jueves los futuros en Chicago reflejaban el alivio para los cultivos en esta zona del mundo. Cuando se pueda entrar en los campos se va acelerar el cierre de las áreas que faltan por implantar especialmente en el suroeste donde se puede estirar algo más los trabajos. También se evaluará las necesidades de resiembra.

En la medida que se normalice la condición hídrica en la región aumentará la presión bajista sobre los valores de la soja en la medida que ya empiezan las primeras cosechas en estados clave de Brasil. En las próximas semanas habrá factores a mirar como el clima, los ajustes que realicen los fondos especulativos y los movimientos desde China.

Según los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ya se realizaron negocios de soja en ese país por el equivalente a 100% de la proyección de exportaciones. Sin embargo, queda algo más del 40% por embarcar. Y sobre ese volumen están las especulaciones sobre posibles cancelaciones desde China que aprovecharía oferta más competitiva desde América del Sur.

Para parte del maíz de primera en Uruguay las lluvias llegaron tarde para evitar un desplome en el rendimiento. Los productores pican el maíz para venderlo para forraje mientras pueden plantar soja o maíz de segunda.

En el caso del trigo el mercado sigue sin operativa con muchas empresas sin pasar precios. El volumen negociado especialmente hacia Brasil es acotado y desde hace semanas que no hay demanda. Los brasileños han seguido comprando trigo estadounidense pagando el 10% del Arancel Externo Común mientras Argentina sigue demorando la habilitación de embarques. Las escasas referencias locales están entre US$ 275 y US$ 280 por tonelada.
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