Lluvias ya no revierten la mala situación del maíz de primera
Sembrar una hectárea costó menos que el año pasado y eso bajó los riesgos
El déficit hídrico de diciembre pasado provocó que la situación del maíz de primera (sembrado más temprano) esté comprometida y no la podrán revertir las lluvias de los últimos días. Sin embargo, las precipitaciones de las últimas horas favorecerán a la soja, tanto de primera como de segunda, y al maíz y sorgo de segunda.
En general la soja de primera está bien porque hubo un buen implante y porque a fines de octubre y noviembre llovió de forma aceptable, además de las lluvias de fin de año y de las que se registraron en las últimas horas, explicó a El Observador el presidente de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO), Roberto Verdera.
El experto dijo que por más que llueva bien en estas horas, el maíz de primera ya no se recuperará. El pronóstico de mediano plazo del INIA muestra registros de lluvias que se ubicarán en el promedio para Uruguay, pero habrá temperaturas más altas “que ya se están soportando. Las temperaturas de la última semana de diciembre fueron muy altas y en estos días también hizo mucho calor, lo que hizo que la humedad que tiene el suelo se evaporara”, indicó.
Verdera indicó que sorgo de primera hay muy poco y los de segunda están bien implantados.
El presidente de la MTO consideró que el área de siembra de maíz y sorgo es similar a la del año pasado y la de soja aumentó por lo menos 10%, ubicándose entre 1,2 y 1,4 millones de hectáreas.
Señaló que el problema de escasez hídrica permitió la presencia de arañuelas. “Veremos cómo se corrige la situación por humedad; si llueve más seguido este tema no debería preocupar más”, dijo.
Sobre la presencia de lagartas en los cultivos, indicó que la situación está dentro de lo normal.
Costos menores al año pasado
Los costos agrícolas bajaron, lo que compensó la baja de precios de los granos. “En términos relativos estamos con menos riesgos respecto al año pasado porque sembrar una hectárea cuesta menos dólares”, dijo Roberto Verdera a El Observador.
“Otro efecto que no es menor es la suba del dólar. Los costos fijos de las empresas están en pesos y, por lo tanto, los costos en dólares bajaron. Ese es otro componente importante en el resultado final”, agregó. Los precios de los fertilizantes y de los combustibles (en dólares) bajaron, en tanto semillas, rentas y demás agroquímicos mantuvieron sus precios.