Lo mejor y lo peor sale a flote en La Plata tras la inundación
Se organizan envíos de ayuda al mismo tiempo que se saquean comercios y camiones
El agua que inundó la ciudad argentina de La Plata comienza a secarse dando inicio a lo que el gobernador Daniel Scioli llamó “momento de reconstrucción”. Y, como en toda situación extrema, lo mejor y lo peor aflora de las distintas personas y, por una parte, se multiplican las iniciativas para ayudar, pero al mismo tiempo que se amplían las quejas, los saqueos y la violencia.
Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego se improvisaron miles de centros de recepción de bienes que serán enviados a La Plata, donde las lluvias del martes alcanzaron en algunas zonas los dos metros de profundidad y donde los muertos por las inundaciones sumaban ayer 51.
Organizaciones políticas, sociales, de estudiantes, religiosas y ciudadanos de a pie colaboran así con lo que está a su alcance: colchones, ropa, mantas, agua, alimentos, remedios o productos de limpieza son los principales aportes de la ciudadanía, que las hace llegar como puede hasta los centros de acogida.
Varias empresas también se sumaron a la causa e idearon modos de hacer llegar su aporte: agua embotellada, pañales, comida… todo sea para aliviar algo una crisis que desbordó desde donde se la mire, porque no será fácil la vuelta a la realidad mojada. Algunos deberán reconstruir sus casas, otros comenzarán a juntar pertenencias de cero. Otros deberán recomponerse de las pérdidas humanas. Y cerca de 400 personas deberán replantear sus vidas, puesto que lo perdieron todo y hasta ayer seguían evacuadas.
Scioli agradeció las “conmovedoras manifestaciones de solidaridad” del pueblo argentino, su sensibilidad y ayuda al prójimo, “que están llegando de todo los sectores de la sociedad y a todos los niveles”. “Ahora es el momento de la reconstrucción”, señaló en una comparecencia ante los medios.
Pero la situación se torna cada vez más insoportable para los que la padecen. Así, los que están anegados y sufren las carencias insisten en sus quejas por falta de ayuda y atención.
“Los chicos están descalzos porque no tienen zapatillas para ponerse, no tenemos dónde dormir porque no hay colchones. No tenemos ropa de abrigo, ni agua. Yo tengo un hijo discapacitado y no me puedo mover y el camión del Ejército llegó a una cuadra de mi casa, y hasta acá no vino”, contaba Fernanda Barrios al diario El Día de La Plata, que ayer estaba de luto. “Me dicen que me tengo que anotar en una lista para recibir ayuda, pero no sé dónde está”, continuó.
Otra mujer, Graciela Giménez, llamó a ese medio para denunciar el caos en la distribución de la ayuda. Su casa quedó tapada por el agua y perdió todo. “Nos anotamos y nos pidieron que volviéramos a las dos horas; cuando volvimos nos dijeron que los colchones se habían terminado. Acá no vinieron ni Bomberos ni Defensa Civil: no nos entregaron nada, nadie nos ayuda. En la calle, pusieron un cartel que dice ‘vecinos olvidados y sin ayuda’”, relató.
En efecto, la prensa platense denunció la falta de organización a la hora de repartir las donaciones, momento en el que no se tuvo en cuenta la integración de los grupos familiares o las distintas necesidades de los beneficiarios.
“A media mañana llegaron dos inmensos camiones con alimentos y bolsas de ropa. Los vehículos no tenían identificación oficial (…). El reparto de esos elementos generó una avalancha de personas sobre los camiones; las bolsas de comida se distribuyeron como venían, sin discernir por caso entre familias que necesitaban más alimentos para niños, y la ropa estaba sin clasificar, en bolsas que mezclaban todo tipo de indumentaria, y terminaba quedando en manos no necesariamente de a quienes les servía cada prenda”, se podía leer ayer en una crónica escrita desde la ciudad afectada.
Saquean a los que ayudan
El gobernador dijo que comprendía “la bronca, desesperación y angustia de los vecinos”. Una bronca que también se canalizó por medio de los saqueos, que afectaron al menos a dos negocios que fueron desvalijados. También hubo un ataque con arma y un policía fue baleado, y hubo decenas de intentos vandálicos controlados por los efectivos policiales.
El caos se extendió a diversas zonas de la ciudad y sus alrededores, y se concretó igualmente en piquetes que reclamaban ayuda de modo violento. Así, conductores de vehículos entrevistados por la prensa argentina denunciaron que los desamparados les cobraban plata para dejarlos avanzar o saqueaban lo que llevaban en sus autos.
“A un vecino le robaron un colchón que llevaba. Anoche, por los cortes, tampoco pudo llegar hasta la ciudad una vecina que necesitaba aplicarse insulina”, contaba una señora. También se denunció el saqueo a mano armada de un camión cargado de colchones.
Otros problemas, tal vez más fáciles de solucionar pero igualmente complicados, son los que genera la basura, que se multiplica y acumula a medida que pasa el tiempo y la gente sigue desechando lo que se estropeó en cadahogar. Scioli anunció que esperaba la llegada de 400 camiones de recolección desde otras zonas para poder atenuar los olores nauseabundos y evitar que sigan apareciendo ratones. A esto hay que sumarle que Scioli pidió a los comerciantes que fueran “responsables” y no alzaran los precios para abusarse de las necesidades de la población. Esto ya comenzó a darse, pese a que el político pidió evitarlo a toda costa. “Pedimos que no agreguemos más problemas de los que hay”, imploró.