Logros de criadores de Árabes de Uruguay sorprenden al mundo
Sus ejemplares sobresalen en las principales exposiciones internacionales
La eficiencia de los criadores de caballos Árabes de Uruguay es innegable. En pocos años de actividad varios haras locales lograron posicionarse con sus reproductores entre los mejores del mundo. Uruguay tiene menor cantidad de ejemplares que los países más reconocidos, pero el nivel es muy similar, según destacó a El Observador el presidente de la Sociedad de Criadores de Árabes del Uruguay, Daniel Pastorino.
La importación de semen congelado le brinda a los haras la posibilidad de incorporar nuevas sangres. Los dos padres más utilizados en la actualidad son Marwan Al Shaqab, semental de referencia mundial que le pertenece a un reconocido haras de Emiratos Árabes Unidos, y Magnum Psyche, padrillo que está en Estados Unidos pero que le pertenece al argentino Fernando de Santibañez.
Para Pastorino un buen caballo Árabe debe servir para hacer todas las actividades. Deporte, paseo o trabajo. Debe tener buenos ollares que le permitan respirar bien, un cuello alongado que le facilite su movimiento y traslado, ojos grandes que lo hagan ver muy bien y el lomo corto. Señaló que el caballo Árabe tiene una costilla menos y una vértebra menos que los ejemplares de las demás razas, lo que hace que el lomo sea más corto, impidiendo que se curve hacia abajo y así sea más resistente. Además remarcó que los buenos aplomos también son fundamentales porque un caballo sin buenas patas y buenas manos no sirve de nada.
Por último señaló la belleza, armonía y movimiento, además de su buena relación con el ser humano, incorporada tras miles de años de convivencia en el desierto. Y es por eso que el caballo Árabe es muy inteligente y aprende enseguida cualquier tarea, de forma mucho más rápida que cualquier otra raza, aseguró.
Hotelería
Pastorino destacó el crecimiento de los centros de entrenamiento en Uruguay, que juegan un rol fundamental brindándole un servicio a la gente que le gusta los caballos y no tiene donde ubicarlos o no tiene tiempo para cuidarlos. La presencia de estos centros permite que nuevos criadores puedan sumarse a la actividad, ya que enviando allí a sus caballos se asegura que estarán cuidados, alimentados y entrenados, y a costos accesibles.