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Según Hegel, la historia es un mecanismo que vuelve a repetirse. Si el filósofo alemán se levantara de la tumba y mirara hacia Londres sonreiría al ver su teoría hecha realidad.

Londres ha estado en llamas varias veces, en la ficción y en la realidad: en la novela La guerra de los mundos, de HG Wells; durante el Blitz de los bombardeos nazis en la segunda guerra.

Pero a pesar de las diferencias de contexto, estos nuevos disturbios de la capital británica remiten a hechos que sucedieron a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980.

E inevitablemente, a nivel estético vuelven imágenes, pero sobre todo sonidos de esas épocas. Canciones punk que rugieron como himnos furibundos contra la represión de la policía de la conservadora Margaret Thatcher entonces (y hoy encuentran a otro conservador, David Cameron, dando explicaciones en el 10 de Downing Street), que bien podrían estar en el iPod de los violentos manifestantes, incluso aunque no las conozcan porque la mayoría de ellos ni siquiera había nacido.

Muchos de los compositores de aquellas canciones participaron de manera activa en esas revueltas urbanas. Tanto los Clash como los Buzzcocks tomaron parte en las manifestaciones de barrios como Tottenham, Brixton, Notting Hill o Lewisham donde hubo antes y hay hoy confrontaciones.

Los Sex Pistols y The Jam, liderada por Paul Weller, también encendieron la voz. Antes las reivindicaciones eran por mayor trabajo y menos discriminación.

Hoy los reclamos son mucho más difusos. Incluso hasta quemaron locales de discográficas independientes. Eso sí: se sabe que son hechos mayormente a través de BlackBerrys. Pero la situación se parece. Y sobrevuela ese sentimiento de otro alemán, Nietzsche, de que esto es “un eterno retorno”

THE CLASH I
Guns of Brixton, de 1979, está en el disco London Calling, combativo de por sí. La letra marca una confrontación directa con la policía como instrumento de la ley, tomada como un enemigo. La pregunta implica el desafío: “¿Saldrás con las manos en alto o en el gatillo de tu arma?”

THE CLASH II
El guitarrista de The Clash Joe Strummer y el bajista de la banda Paul Simonon tomaron parte en los disturbios de Notting Hill en 1976 y por eso compusieron White Riot, éxito de The Clash de 1977. Era una reivindicación para que los jóvenes blancos, al igual que los negros, encontraran un causa por la que pelear.

SEX PISTOLS
Anarchy in the U.K., de 1976, fue el himno punk de toda una generación. Los Pistols atacaban el corazón del establishment inglés, golpeando al capitalismo, a la monarquía, a la iglesia, todo a la vez y resumido en la voz chillona, desgarrada y provocadora de alguien que se hacía llamar Johnny Rotten (podrido). La canción estuvo prohibida.

THE JAM
Paul Weller compuso Eton Rifles en 1977, luego de unos disturbios en Slough. La letra hace referencia a un supuesto ejército surgido desde la exclusiva escuela de Eton, donde se forma la clase alta inglesa. “Terminate tu cerveza y agarrá los puchos/ hay una pelea allá cerca de Slough”, dice la letra escrita por Weller.

THE BUZZCOCKS
La canción Crystal Night, de los Buzzcocks, recuerda la llamada batalla de Lewisham, que se produjo en agosto de 1976 cuando se enfrentaron bandas rivales de neonazis y antifascistas en ese barrio del sur de Londres. La letra hace referencia a la noche de los cristales rotos, de 1933, en Berlín.

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