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El reclamo del gobierno a favor de obtener el grado inversor llevaba ya varios meses. En ese sentido, el ministro de Economía Fernando Lorenzo fue muy duro con las calificadoras de riesgo. Las críticas de Lorenzo en un discurso brindado en el marco de una conferencia al margen de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no pasaron desapercibidas, para los cientos de representantes internacionales presentes en Montevideo.

El ministro sostuvo en aquella oportunidad que Uruguay debería estar "cómodamente" en el grado inversor. Esto, dijo, es algo que cree el mercado, al valorar los títulos uruguayos del mismo modo que los de los países que gozan del reconocimiento de las agencias de riesgo, así como expertos locales y observadores internacionales.

“A veces escuchamos preocupación por detalles minúsculos que algunos observan, como el nivel de exposición de los bancos en moneda extranjera", dijo en alusión a las calificadoras de riesgo.

Respecto al déficit fiscal, tan cuestionado por las calificadoras, sostuvo que de ese modo se financia la cobertura del país en materia de reservas. Tomar prestado y, al mismo tiempo, tener dinero líquido implica pagar intereses muy altos. “El costo de ese exceso de prudencia es más de un punto del producto”, explicó. “Leer el déficit fiscal de forma lineal es nuevamente analizar mal la realidad de la economía”, enfatizó.

Comparó el vencimiento de la deuda uruguaya e ironizó: “Ojalá alguno de los países que hoy enfrentan dificultades financieras tuvieran una duración de la deuda como la de Uruguay”. Y en seguida, lanzó la crítica: “A veces se mira solo el monto de la deuda, cuando la forma en que vence es tanto o más importante”.

Luego la alusión a las calificadoras se hizo más directa. “Las tres agencias nos ubican a un escalón del grado inversor”. Y luego cambió el tono de voz para mostrar por completo su indignación: “Es increíble. Y no solo nosotros (por el gobierno), sino los uruguayos no lo logran entender”.

“Si ocupáramos nuestro tiempo en atender algunas de las observaciones de las calificadoras sobre las fragilidades para obtener el grado inversor, estaríamos usando muy mal nuestro tiempo”, enfatizó.

Por último, expresó que lo peor que puede hacer un docente "es poner una nota a un estudiante y que no entienda por qué. Es un desestímulo para el alumno".

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