Los 45 minutos en que a Brasil le salió todo mal
La verdeamarelha recordará el Rusia 2018 como el Mundial del peligro de los róitulos
Se aprende mucho, mucho con la Copa del Mundo. Cada cuatro años, nos trae lecciones de fútbol, de vida. Algunas son definitivas. La de Rusia, la Copa de los Haters (aquellos que adoran odiar), no fue diferente. Se acabó para la selección brasileña con la derrota de 2 a 1 ante Bélgica. Los belgas comandados por De Bruyne, Hazard y Lukaku pasaron a las semifinales y enfrentarán a Francia que eliminó al bicampeón Uruguay.
Brasil es un país acostumbrado a ver todo como o en blanco o negro. La dicotomía duerme, despierta, toma café y almuerza en la casa de cada uno. Y desde hace años divide a los críticos con respecto al rótulo que la selección de Bélgica que unió a sus mejores jugadores de los últimos años, tal vez de la historia. Brasil fue eliminado por un equipo organizado, talentoso y valiente. Es evidente que sabe jugar. Pero esa victoria belga vino por el talento de sus valores, aunque también mucho por errores brasileños y casualidades.
El peligro del rótulo
En la Copa de Rusia aprendemos que los rótulos pueden caer a la misma velocidad con que se colocan. ¿O me va a decir que usted no se sorprendió con la actuación impecable de Thiago Silva después de años con la escena del llanto de 2014 martillando en la cabeza de cada uno? Pero, ¿y Fernandinho? ¿Qué será de ese muchacho?
De nuevo, tuvo una actuación desastrosa en el juego de la eliminación, como fue en 2014 en el 7 a 1 contra Alemania. El gol en contra, los sucesivos errores de pases y la derrota evidente en los embates con Lukaku, que comenzó la jugada del segundo y determinante tanto, forman ingredientes de sobra para volverlo villano. La selección perdió mucho sin Casemiro, su punto de equilibrio. Tite insistió con Fernandinho hasta el final del partido. Es su responsabilidad.
Fernandinho tuvo una jornada extremadamente infeliz.
Pero otra cosa que la Copa enseña es que la historia, en el fútbol y principalmente en Brasil, es escrita por los ganadores. Fernandinho no lo es.
En 2010, en Sudáfrica, en la caída ante Holanda, aprendimos que bastan 45 minutos para que un proyecto entero se vaya por la borda. En 2018, la historia se repite. Brasil fue bailado por Bélgica en el primer tiempo y se fue al descanso con su sueño destruido. Tite intentó accionar el plano B, de pasar del 4-1-4-1 al 4-4-2, pero no fue suficiente. El gol de Renato Augusto dio esperanza.
Fue la tercera vez que la selección al mando de Tite salió atrás en el marcador en 25 partidos. Se había dado vuelta contra Uruguay (4 a 1) y perdido ante Argentina (1 a 0). Y así perdió la Copa en un día en que la transición defensiva, una de las marcas del trabajo de Tite, fue desastrosa. Lección de que, incluso con las cosas razonablemente bien hechas, como Tite ha hecho, no es garantía de victoria.
Los errores de Tite
La selección brasileña sufrió tres goles en la Copa, dos de ellos tras cobros de falta. Fue notoria la desorganización brasileña en las pelotas lanzadas por los belgas, que llevaron peligro.
En el primer tiempo desastroso, el agujero en el medio del campo acabó con Brasil. Mucho tuvo que ver el desequilibrio. Algo que había mejorado mucho con la presencia de Filipe Luis, pero el técnico optó por la vuelta de Marcelo. ¿Dónde está el error? En el criterio. En la víspera del juego, dijo que Marcelo volvería al equipo porque había salido por lesión y no por la cuestión técnica. Pero él mismo no lo aplicó en el tema Danilo-Fagner por el mismo tema.
Gabriel Jesús, Willian, Paulinho. Todos tuvieron una Copa muy por debajo de lo esperado y aún así iniciaron todos los partidos. ¿No sería motivo para una flexibilidad?
2022: ¿La Copa de Neymar?
El Mundial en Rusia también dejará muchas lecciones para Neymar. No se puede decir que jugó mal, pero estuvo lejos de ser el Mundial de sus sueños. El crack tiene mucho que evolucionar, dentro y fuera del campo. Él seguirá siendo el símbolo de una generación y puede tener su auge en Catar, cuando esté bordeando los 30 años. Pero dos goles fueron pocos, los peinados fueron muchos, y el tono rabioso de respuestas a críticos, innecesario. Pero la Copa también enseñó el peligro de las rótulos, ¿recuerda?
Que sean cuatro años de conocimiento para Neymar y Cía.