ver más

Aunque fue un encuentro con claros tintes unitarios, cada cual jugó su juego durante el acto conjunto que protagonizaron los precandidatos presidenciales del Partido Nacional ayer en Santa Clara de Olimar. En ese lugar frecuentado por Aparicio Saravia a principios de siglo XX y utilizado por Wilson Ferreira Aldunate tras el regreso a la democracia para reclamarle a sus compañeros que pelearan unidos contra sus adversarios externos, Jorge Larrañaga reclamó que, al igual que lo hizo él en 2009, Luis Lacalle Pou ofrezca un signo de fraternidad la misma noche de las internas, y Lacalle Pou pudo sentir como sus huestes le gritaban “¡presidente!” y agitaban las banderas de los sectores que impulsan su candidatura.

“Nosotros no nos definimos en función de los demás, nosotros no somos término medio de nada, no somos la izquierda o el centro frente a derechas o izquierdas, nosotros somos los blancos. El adversario no está adentro del Partido Nacional, el adversario son el Partido Colorado y el Frente Amplio”, dijo Ferreira Aldunate el 10 de setiembre de 1985 cuando juntó a todos los integrantes del directorio blanco y recibió a militantes que llegaron en peregrinación desde casi todo el país.

En ese mismo lugar pero casi treinta años después y con otras palabras y tal vez sin la misma mística, los precandidatos presidenciales nacionalistas dijeron más o menos lo mismo que Ferreira aunque aprovecharon para mandar sus mensajes hacia la interna en medio de abrazos sinceros y algunos palmoteos interesados.

Allí estuvieron Larrañaga, Lacalle Pou y Sergio Abreu –los postulantes más visibles- pero también los casi ignotos Álvaro Germano y Alfredo Oliú quienes corren una carrera que, seguramente, ya saben perdida.

La propuesta del acto conjunto partió de Lacalle Pou quien el 9 de mayo aprovechó su participación junto a Larrañaga en la presentación de una biografía de Wilson Ferreira para apelar a la unidad nacionalista. Luego, reiteró la propuesta hasta que Larrañaga aceptó la invitación.

Y ayer se notó que el evento fue pergeñado por el líder de Todos ya que la casi exclusividad de las banderas que ondearon en la lluviosa tarde pertenecían a sus listas 404 y 71. Luego de que los presentes escucharan a Germano y a Oliú, Abreu agitó a la tribuna con fuertes críticas al Frente Amplio y advirtiendo que su munición verbal será dirigida contra los “enemigos de la nación” y no contra sus compañeros de partido.

A su vez, Lacalle Pou fue ovacionado por sus seguidores quienes llegaron hasta ese punto del departamento de Treinta y Tres en sus propios automóviles y en ómnibus contratados. “Yo quiero que todos mis compañeros tengan suerte en la elección…pero que los otros tengan un poquitito menos de suerte que yo”, bromeó. Enseguida le tendió la mano a Larrañaga al aludir a la imitación que de él hizo el precandidato presidencial del Frente Amplio, Tabaré Vázquez. “No toleramos burlas a nuestros compañeros”, dijo y advirtió: “los blancos separados no somos nada”.

Luego, en el marco de su tendencia a buscar apoyos de afuera del partido, citó a Zitarrosa, a Yupanqui y a Larbanois y Carrero, referencias un tanto lejanas a los íconos blancos. “Bienvenidos los proyectos, no tenemos miedo de caminar hacia los distintos. Vamos a derribar todos los muros mentales que nos levanten. No queremos izquierda o derecha, los del campo o la ciudad”, afirmó.

A su turno, Larrañaga sentenció: “Unidad o derrota”. Y recordó que la misma noche de las elecciones internas del 2009 subió las escaleras de la casa del Partido Nacional para completar la fórmula electoral con el entonces vencedor Luis Alberto Lacalle.

“¿Cómo le iba a sacar el estribo? Espero que la noche de las próximas internas completemos la fórmula que nos va a llevar a la victoria”, dijo frente al hijo de quien lo derrotara cinco años atrás. Cerca de las 9 de la noche, los precandidatos blancos juntaron sus manos frente a la enfervorizada militancia y una larga fila de coches emprendió el retorno por la ruta que lleva al lugar a donde los blancos peregrinan cada vez que necesitan un baño de unidad.

Seguí leyendo