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La violencia está enquistada en el fútbol desde hace muchos años. Creo que tiene que haber una gran voluntad de los clubes y son ellos los que tienen que solucionarlo. Y no veo que hagan demasiado. En la AUF tendrían que severizarse las sanciones. Estoy convencido que se tiene que volver a la pérdida de puntos porque eso es lo que más les duele a los clubes. Tengamos presente que en Italia, aunque no fue por violencia, bajaron Juventus y Milan, dos cuadros muy poderosos. El fútbol no se va a morir porque baje un cuadro muy poderoso. En la Argentina bajó River. Los clubes no corren a los violentos. Basta ir a cualquiera de las canchas y ver que son protegidos por las directivas. Hay un colega que está investigando cómo 50 entradas para un partido internacional estaban en manos de un barrabrava con antecedentes. ¿Qué otro que un club se los dio? Esas salieron de adentro. Si yo hago una fiesta tengo derecho a invitar a quien quiero, pero me hago responsable. Si algún invitado causó daño, yo tengo que pagarle los daños al dueño del local. En el fútbol es igual: cada cual se tiene que hacer responsable. Son muy pocos los clubes violentos. Los dos cuadros grandes y Cerro son muy violentos. Y son los clubes que se oponen terminantemente a las sanciones más severas. Hace muchos años hubo un episodio de violencia muy duro en el fútbol, en el que un club que se llamaba Montevideo Olimpia le dio una descomunal paliza a la hinchada de cerro. Fue desafiliado.

Los clubes deberían correr a los violentos. Mi club, Central Español, fue el año pasado a Rocha a jugar y un hincha de Central le pegó al presidente del Rocha Fútbol Club. Pues ese muchacho fue suspendido varios meses del club, no lo dejaban entrar. Y está bien. La AUF tiene que rever su normativa e implantar severas sanciones. Los ingleses cortaron en parte el problema así. A mí me tocó intervenir como juez de menores en dos episodios mortales en el fútbol:. Una fue la muerte de Diego Posadas, que lo mataron barrasbravas de Peñarol. La semana anterior Peñarol había dispuesto que todos los que se querían hacer socios, llevaran una foto que los hacían socios y le iban a entregar los carné el día del partido con Nacional. Ese día se congregaron en el Estudiantes de la Unión. A su vez, Nacional, como quería una barra bullanguera, le dio 100 entradas al jefe. Éste algunas regalaba y otras vendía a menor precio. Cuando se cruzaron las barras, pasó lo que tenía que pasar. Degollaron a un hincha de Nacional y apuñalaron a otro. Después me tocó intervenir en el episodio en que un hincha de Cerro mató a uno de Nacional, a Daniel Tosquellas. Son dos brutales hechos que me hacen mirar de mala manera la violencia en el deporte.

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