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Lo anunció Leonardo Fariña, el valijero de la presunta organización de lavado que involucra a empresarios kirchneristas en la cámara oculta que el programa Periodismo para todos de Jorge Lanata le hizo y que anoche fue emitida: “En Jose Ignacio, ahí sobre la ruta, compramos un campo (…) pasa que son tan ignorantes que lo pusieron a titulo personal del tipo y lo podes chequear en cualquier registro publico”, dijo Fariña.

Siguiendo esa pista de PPT, El Observador supo que ese campo es El Entrevero, de 150 hectáreas, que está sobre la ruta 10, 8 kilómetros antes de José Ignacio, que se vendió por US$ 14 millones en agosto de 2011 y que está a nombre de Daniel Pérez Gadin, contador de Lázaro Baez, presunto testaferro del expresidente Néstor Kirchner.

Un equipo periodístico del PPT aterrizó el jueves en el aeropuerto Laguna del Sauce de Punta del Este, para dar a conocer El Entrevero en Argentina. El día anterior la producción del programa de Lanata se había comunicado con El Observador para ubicar el campo.

El periodista Rodrigo Alegre llegó junto al camarógrafo Enrique Clur y el asistente Federico Gandolfi. Con los datos que teníamos para ubicarlo partimos hacia el campo.
El portfolio que elaboró la inmobiliaria para promocionar el predio, antes de venderlo, mostraba fotos aéreas del lugar y un cartel de azulejos con el nombre. Sabíamos que estaba en el kilómetro 171 de la ruta. Pero al llegar al lugar no había rastros del cartel ni nada que hiciera pensar que se trataba del sitio buscado.

Seguimos unos kilómetros más y decidimos entrar por un camino. Bordeamos un predio con cerca de madera hasta darnos de frente con un gran campo. El pasto formaba una alfombra verde que contrastaba con los campos vecinos. A lo lejos se divisaba un contenedor y una casa que podía ser el casco de la estancia. No se veía movimiento alguno. Una hilera fina de árboles que luego se ensanchaba y terminaba en un espeso bosque resultó reveladora. El paisaje que teníamos frente a nuestro ojos era igual al de la foto del portfolio. El equipo se preparó entonces para filmar. Volvimos a salir a la ruta para llegar por la portera que habíamos visto al pasar por el km 171.

El asistente preparó la cámara y le colocó el micrófono al periodista, quien tomó el volante. En el asiento del acompañante, el camarógrafo filmaba la llegada al campo.
La entrada lucía abandonada. La portera está flanqueada por dos columnas de ladrillos pintadas de azul y amarillo. Desde ambas columnas se extienden dos muros en forma de L.

En el muro derecho había otro indicio: las huellas de un cartel en el que entraban las letras exactas de la palabra “El Entrevero”. Seguíamos sin encontrar el cartel de azulejos pero no había dudas de que era la estancia. Atrás del muro encontramos otro signo del abandono: una caseta de guardia de seguridad metálica con los vidrios rotos. El equipo estableció que ahí haríamos la entrevista.

Mientras el asistente ajustaba la cámara, calculando donde soplaba menos viento, el camarógrafo cruzó del otro lado de la ruta –donde continúa la propiedad con vista al mar- y lo encontró. Sobre un muro de ladrillos de poco mas de un metro estaba el cartel pero sin las letras. Entre el pasto vio los fragmentos de azulejos que formaban “El Entrevero” y evidenciaban que alguien había querido borrar las huellas de que ahí estaba la estancia.

A escasos metros del muro, una vivienda sencilla construida de ladrillos con techo de zinc a dos aguas y ventanas herméticamente cerradas confirmaba la idea de abandono.
Entre la filmación de copetes para el programa, varias veces repetidos, el día comenzó a caer y concluyó la tarea del equipo de Lanata. Al día siguiente sobrevolarían el campo para poder mostrar las 150 hectáreas en todo su esplendor. Pero la tarea de El Observador junto a PPT había terminado.

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